Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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lunes, 26 de julio de 2021

Poemas y pinturas de Héctor Cediel Guzmán

 

Héctor Cediel Gúzmán*

Palabras silenciosas que detienen el tiempo 

Homenaje a mujeres escritoras

I

Hay sangre y dolor sobre la piel del tiempo

Su antorcha pregona incendios y un tembloroso porvenir

La hambruna de las almas roe piedras y mastica sueños

La ceguera nos impide ver a Dios, al extinguirnos en guerras

La luz de la experiencia se esfuma en mareas de niebla

Quedan misteriosas huellas esculpidas por oscuros fuegos

Deslumbra la revelación de las imágenes que nos protegen

Somos inmisericordes caínes ante los ojos de un Dios turbado

II

Miles de inteligencias se pierden aplastadas por el progreso

El obrero y el campesino son anacoretas exiliados en el olvido

Cansados, aguardamos un mínimo milagro del Dios idolatrado 

Nuestro destino es trabajar y trabajar cual robot de cuerda

Nadie es nadie. La metralla desangra, los impuestos despluman

La bestia es la realidad que nos clava alfileres en las uñas

El amor nos consuela con sucias manos como si fuéramos imbéciles

Sonreímos cual idiotas, aullamos y oramos, mendigando esperanzas

III

Mi riqueza se reduce a contar granos de arroz y pequeñas monedas

El amor es un rompecabezas que nos permite adular a los verdugos

Somos insectos cómplices de la mala estrella de las estadísticas

La muerte trasfigura de un plumazo el realismo mágico de la pobreza

Somos cariátides que sostenemos cual héroes a nuestros asesinos

Dios ladra inútilmente, mientas escarbamos esperanzas en la tierra

El canto agónico de las mujeres violadas se extinguirá en la historia

Fuimos gotas de agua para el pez que imaginamos en los sueños

El brutal ritual de sangre y fuego es verde como la voz del milenio

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Homenaje a mujeres poetas

Dedicado a Helena Trujillo, poeta del Grupo Cero

I

Mientras todos duermen, pisamos espinos, empuñando la llama

La tierra arde y abrasa a quienes se rinden resignados a su suerte

Hay fuego en las sílabas de quienes señalan un camino imaginario

Debemos prendernos de alambres de púas y ascender sin miedo

Las madres sobreviven como árboles sin fruto o mustias fábulas 

El fin comienza en el olvido, augura un vagabundo en el camino

Mi sueño es estar donde todos quieren estar. Hay espacio para pocos

Me obligan a huir. Me tildan de mala yerba. Me abortan al infierno

He cerrado los párpados a cientos. Olvidé llorar y amar como adulto

II

No sé cómo, desperté un día con los sentidos vivos

Había fuego en el canto, en los sueños, en el viento y en el instinto

¡Deténganse! Les grité a quienes huían como putas locas alcohólicas

Hay que enfrentar a quienes nos persiguen cual tsunami de herradura

Somos estatuas enamoradas del humo extraño y del viento

Desearía ser fiesta para tu piel, tus cabellos y tu sexo

Alejarme de mujeres con sabor a sal, cemento, otoño filoso y hojarasca

Quiero navegar un barco ebrio por perfumes de Ninfas en celo

Orientarme por estrellas desconocidas y deslizarme desnudo en el azul

Enamorarme de la reina del absurdo, la loca de los incendios silenciosos

Viajar hasta que la Tierra se apiade de mi vejez y me devore

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Voz de la sangre enamorada de profesiones ilegales 

Dedicado a la tertulia La Pérgola de Uniandinos

I

De los ojos se deslizan aguas sobre el orgullo profundo

Se inventaron reinos para jóvenes locas con corazón de mármol

Habitadas por lunas de colores y misteriosas burbujas en sus bóvedas

Maldigo los infernales nocturnos tornasolados del insomnio

Me asfixio con el hedor extremo de las brujas endiabladas  

Late el polvoriento corazón herido por los piratas del sexo

Huyo como lagartija asustada por los talismanes de las hechiceras

¡Cuántas pagan con sus vidas por exhibirse al delirio de la perversión!

El vaho nauseabundo de la realidad me sepulta en inhabitables espacios

Me devora como carroña. Mi paz es una peste peor que la guerra

II

No son humanos quienes se derrumban por el hambre y la miseria

Más muertes no justifican luto nacional, así nos sepultemos en el océano

La matanza nos amarró piedras al cuello. Da asco nuestra historia

Escucho carcajadas, suspiros y gritos amordazados. La vida es mierda

Ensordecidos, buscamos metas insensatas, como esclavos de titiriteros

Encadenados al dorado fuego de la peste de un Dios lujurioso

Nunca me esperaste ni creíste en la luz de las cenizas del lenguaje

Sacudiste mi monotonía con tus pechos y cuajaste un mar de fiebre

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Versos dedicados al Grupo de Poesía Uniandino 

Homenaje a su directora María Cristina Vega

I

Inventaré un paraíso donde el amor sea una extraña utopía

Escribo para salvar el hombre de su orfandad de alma

Los poetas trascribimos lo que nos susurran pálidas sombras

Somos miserables condenados a la paranoia por los demonios

Creamos melodías malditas donde Dios y la esperanza están ausentes

Nos acostumbramos a ver el mar desde la playa, cual muertos en vida

La justicia criminal es contraria a la polisemia de los poderes

Son inmortales los peligros de los mundos vengativos 

El destino nos ató a silencios con sangre y corazones de niebla

Nos taladra el miedo y los gritos de guerra que incitan a la violencia

II

Arden las cicatrices de las sombras siderales de nuestra agonía

Estoy hecho trizas como el dolor del espejo roto que hilvana su pena

Mi corazón herido escupe quimeras inaudibles y sin esperanzas

Tu piel de hielo desposeída de calor, solo abriga sueños de escarcha

Somos alimañas aferradas a lugares olvidados, mentiras sin futuro

Estoy cansado de masticar miserias, ser historia sin pasado ni raíces

Soy un mendigo leproso que devora su carne propia, uñas y callos

Mi corazón se indigesta de rabia y solo vomita una bilis negra

Me enloquece su apocalíptica sangre y la erección frenética del gusano

Carezco de inteligencia para hacer el amor con los labios y bellos versos

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A bailar que la vida se va 

Versos dedicados a los participantes del concurso Ramón de Zubiría

I

La voz del mundo se cansó, está débil

El pecho de los sueños respira adolorido

Los recuerdos de la carne se han hecho polvo

Estamos al borde de llorar gotas de sangre

La Tierra está sembrada de ruinas y de escombros

El amor delirante de los amantes es cenizas de llamas

Llueven lágrimas cual plumas de pájaros tiroteados

Los te quiero carecen de la inocencia de amores con futuro

¡A matar, a matar! Gritan los silencios que siembran terror

Vientos huracanados vomitan estrellas como las guerras

Las noches sorprenden mi corazón como incendios sin privilegios

Son fugaces las tormentas que nos desgarran y paralizan

Como mi Patria, vivo oprimido por la ingratitud y el olvido 

Recuperar lo esencial es saltar por honor, lúcido al vacío

II

Hasta las almas huracanadas de los asesinos sienten miedo

Nos hemos esclavizado a guerras donde el delirio es morir en paz

Mi corazón de piedra cree en las contradicciones del Universo 

Soy un viejo privilegiado cuya ansiedad le permite escapar en poemas

Soy rostro de tenebrosas tormentas, perdido en abismos sin tiempo

La ingratitud hizo en mi Patria una negligente permisiva

Tenemos que recuperar lo esencial: la honra, el buen nombre

No se justifica sobrevivir mimetizados, silenciando vergüenzas

Acuérdate amor, lo felices que fuimos en ese humilde motel

Abrazados amorosamente, nos olvidamos de las tormentas y la guerra

Aislados de los tiburones, chacales, ratas y aves de rapiña murtes

Gozando en noches solitarias del feliz vicio de hacernos daño con amor 

III

La palabra placer fluye vertiginosa y libre sobre tu cuerpo

Tus caderas componen música espléndida con tus piernas y tu pubis 

Me fascina besar esos pies que danzaban con gozo sobre las arenas

Olerte es encantarse con el aroma lascivo de tu sudoroso cuerpo

Me gusta diezmarles besos a tus pordioseros pezones ávidos de mimos

Y olfatear de rodillas la vulnerada gruta del éxtasis y la vida

Te he embestido con feroces dentelladas mientras el deseo se hace sueño

Exploramos todos nuestros poros, nos penetramos e invadimos

Desciframos los amorosos jeroglíficos del silencio y las miradas

Decodificamos la gravitación de los sueños y órbitas de las estrellas

Intenté tocar como tú, la punta de un astro con mis dedos

Somos solo corteza de árboles muertos embestidos por el tiempo

IV

Al mirar tus ojos leí tus pensamientos y la razón de mi soledad

Siempre fuiste como una secreta amante desconocida

Más que la piel, nos separaba un océano invisible

Solo tu perfume me estresaba: soy tuya, te adoro, te deseo

¿Cómo pudo rehusarme tu boca, después de gozar tu cuerpo?

Tu cuerpo siempre enloqueció en secreto por una ilusión imposible

Desde la distancia, hoy añoro tu piel pálida, tu olorosa carnalidad

Tu amor fue inmenso en la oscuridad y pequeño a la luz del día

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La vida se escapa danzando 

Dedicado a Jorge E. Franco y María Cristina Vega

Fundadores hace 26 años del concurso Ramón de Zubiría

I

¡Amor, amor, amor! Cueva de locura, principio de pequeñas muertes

Monstruo fugaz que se devora la primavera de las ilusiones

¡Ay, soñé que te gozaba! ¡Infierno en mi paraíso, desvelos y agonías!

He memorizado con besos, la armonía de tu ardiente simetría

Deseo derramarme como hielo, bullendo por el ardor de tu cuerpo

Acércate, nádame, abrázate a mi desnudez. Navega mi geografía

Deseo hacerme torrente y río. Rayo deshojador de tu inocencia

Verterme como sombra y desembocar en ti como río en el océano

Te embriagaste con mi veneno, agonizaste como animal de vuelo herido

Roímos la manzana, creyendo ser inmortales y dueños del paraíso 

II

Se deslizaron las prendas como si fueran de seda

Contemplé mudo, la hermosura de tu desnudez

Mi mirada de pájaro avizorante te escrutó de pies a cabeza

Te libé con el impulso cándido de mi juvenil otoño 

Me hice colibrí padrote para martirizar tu bajo vientre

¡Cuántos versos afloraron de la simiente y agonía de la sangre!

Verte desnuda fue recordar el mar, la Amazonía, añorar un porvenir

Dejemos que crezca el amor, luz de primavera, exorcista del temor

Encendamos estrellas de esperanza, sembremos carmines frutales

No le aullemos más al fuego ni agotemos los suspiros en silencio

III

Cuando ella grita y pone el cielo en llamaradas

Siento el amor, aullándole a la muerte. La sangre se hace fuego

Solo el silencio de un cigarro marihuano irrumpía en el éxtasis

Luego de corrernos vivos casi hasta el umbral del ser y no ser

Ahora el invierno estremece mis cánticos de guerra

De la garganta del volcán ya no afloran torrentes de luz 

El fuego ígneo de mis palabras ya no enciende tu cuerpo

Nuestros cuerpos son olas sin fuerza que agonizan sobre la playa

Tu belleza que enloquecía a la naturaleza, se hizo negro atardecer

Soy hombre arrepentido que al borde de la vida se sienta a escribir versos  

Rescato imágenes desde lo profundo de la locura y las transformo en luz

Camino de la mano de la agonía y, me sumerjo en insondable silencio

Ahora, solo soy un frágil caminante que mastica las horas

Añoro ensalvajar tus piernas y con sevicia, atravesarte con mi canto.

*Héctor Cediel Guzmán, Escritor, poeta y artista plástico, nacido en Cartagena de Indias, con residencia en Bogotá.

domingo, 18 de julio de 2021

*Entrevistas de La Urraka al escritor y poeta Adrian Sangeorzan

Hábleme un poco de su infancia:

I was born in 1954 in Romania, during the worst Communist years in the Eastern Europe. Despite those hard times, I had a happy childhood as our parents, grandparents manage to stay alive just to protect us pretending that there was nothing going wrong around us. The school remined what used to be in the past, offering us a solid education, mostly because of a social inertia that lasted for one-two generations. My parents were school teachers and loved literature. Our house was full of books and I was almost obliged to read daily.

Nací en el año 1954 en Rumania, durante los peores años del comunismo en Europa del Este. A pesar de esos tiempos difíciles, tuve una infancia feliz, ya que nuestros padres y abuelos lograron mantenerse con vida solo para protegernos, fingiendo que no había nada malo a nuestro alrededor. La escuela nos recordó lo que fue en el pasado, ofreciéndonos una educación sólida, principalmente por una inercia social que se prolongó durante una o dos generaciones. Mis padres eran maestros de escuela y amaban la literatura. Nuestra casa estaba llena de libros y casi me vi obligado a leer a diario.

¿Cuándo decide que la medicina será su profesión?

 When I started to write my first poems my parents, somehow afraid, stopped me and told me that I won’t be able to sustain myself and a family “scribbling words”.  So I decided to become a medical doctor, profession which I still love. In Romania I lived in a world where we had to pretend that we obey to an oppressive regime, and learned to keep my mouth shut. The Romanian writers of those time had the same obligation, if they wanted to be published. Otherwise we could read the best literature in the world, in the best translations.

Cuando comencé a escribir mis primeros poemas, mis padres, de alguna manera asustados, me detuvieron y me dijeron que no podría sostenerme a mí y a una familia "escribiendo palabras". Entonces decidí convertirme en médico, profesión que todavía amo. En Rumania viví en un mundo en el que teníamos que fingir que obedecíamos a un régimen opresivo y aprendí a mantener la boca cerrada. Los escritores rumanos de esa época tenían la misma obligación, si querían que su trabajo fuera publicado. De lo contrario, podríamos leer la mejor literatura del mundo, en las mejores traducciones.

¿Qué autores entre poetas y escritores han marcado su vida?

I emigrated to the US I read “One hundred years of solitude”, a book which changed my whole as future writer. I found out only later how grateful was Marquez to Juan Rulfo’s book “Pedro Paramo,” which introduced him to a new world and still. In my opinion Romanian literature, at its best, is somewhere between Russian and South American literature, keeping the proportions… 
 
Antes de emigrar a Estados Unidos leí “Cien años de soledad”, un libro que cambió toda mi vida como futuro escritor. Solo después supe lo agradecido que estaba García Márquez con el libro de Juan Rulfo "Pedro Páramo", que lo introdujo a un nuevo mundo. En mi opinión, la literatura rumana, en su mejor momento, se encuentra en algún lugar entre la literatura rusa y la sudamericana, manteniendo las proporciones ...

¿Qué elementos de la vida lo mueven a escribir?

I wrote two books of short stories based on my profession, called “Tales of a women’s doctor” because I practice as a gynecologist for more than 30 years in two different werlds.
There is a real tradition in Europe and America for doctors-writers like Checkov, Bulgakov, Celline, Williams Carlos Williams and many others.

Escribí dos libros de cuentos basados en mi profesión, llamados "Cuentos de un médico de la mujer" porque he ejercido como ginecólogo durante más de 30 años en dos mundos diferentes. Existe una verdadera tradición en Europa y América para médicos-escritores como Chejov, Bulgakov, Celline, Williams Carlos Williams y muchos otros.

¿Cómo fue dejar su país y viajar a los Estados Unidos?

I left Romania because of all its Communist exaggerations and I arrived in New York (which is so different that the rest of USA) in 1990, during a deep social recession. I was 36 year old and didn’t come as a tourist or as a writer. I had to make a living as a doctor and felt completely lost for some time. The temptation to go back to Romania was real, but those years of struggle and confusion had a serios role in my formation as a man, doctor and writer.

Salí de Rumanía por todas sus exageraciones comunistas y llegué a Nueva York (que es tan diferente al resto de Estados Unidos) en 1990, durante una profunda recesión social. Tenía 36 años y no vine como turista ni como escritor. Tuve que ganarme la vida como médico y me sentí completamente perdido durante algún tiempo. La tentación de volver a Rumanía fue real, pero esos años de lucha y confusión tuvieron una influencia fundamental en mi formación como hombre, médico y escritor.

¿Cómo enfrenta la crítica sea positiva o adversa?

I stared to write and published late in life, only after I felt that my life is safe and settled in New York. 
 Regarding criticism. The positive reviews of your writing are always welcomed, but I was told in NY not to be bather by negative ones. The worst would be if a book of yours may pass unnoticed!  

Comencé a escribir y publicar más tarde en la vida, solo después de sentir que mi vida estaba segura y establecido en Nueva York.  Respecto a la crítica, las críticas positivas de mis escritos siempre son bienvenidas, sin embargo, en Nueva York me dijeron que no permitiera que las críticas negativas me molestaran. ¡Lo peor sería que un libro suyo pasara desapercibido!

¿Qué es la poesía para usted?

Poetry is the princess of literature. When I read prose I can feel if that writer had also wrote poetry. Like Roberto Bolagno whose writing I adore. 

La poesía es la princesa de la literatura. Cuando leo prosa puedo sentir si ese escritor también había escrito poesía. Como Roberto Bolaño, cuya escritura adoro.

Háblenos de sus proyectos de vida y literarios.

I emigrated I read lots of South American writers, with the same passion I read the Russians and North American writers in my youth. Mario Varga Llosa, Borges, Garcia Marques, Fuentes, Octavio Paz, Neruda, and many others. Each year, when I go back to Romania, I came back with a bag of books translated from different languages. The Romanians have a great appetite for foreign literature, and each year I discover new authors, some of them from America or even New York. In the USA only 2% of the published books are in translation, mostly well known classics. I have a weakness for Henry Miller, Roberto Bolagno, Garcia Marques, and Llosa. 
  I like to listen to others stories and sometimes a phrase or a scene can trigger something in my mind. I wrote many stories told by friends or stranger. In a way I’m a kind of “thief”, but I never had problems with anybody because I asked for permission, or I write the story in a way not to be easily recognizable. 
  When I write I listen to music, classic or jazz and I write in Romanian. I tried to write straight in English, but its hard to change your instrument in the midlife. I translate my poems in English, because in poetry you have to keep the same pace of your thoughts and emotions.
The actual literary world in the USA (and not only) is somehow disturbed and intimidated by all this bizarre movement around us. Like “cancel culture” , “cultural appropriation” etc, which I hardly can understand. I’m glad I’m not young anymore and do not envy the youngsters Now they go to school to learn “creative writing” and eventually even to find out who they are. Regarding creative writing I think one can be taught only how NOT to write.  
  I often ask myself how our world would look in a near future. I work at a new book based on this concern of mine trying to imagine the Earth in 50-70 years from now. The book is called “After the end” and was serially published in Romanian magazines. When I write about this topic I have goosebumps and I don’t listen to any music.  

Desde que emigré, leí a muchos escritores sudamericanos, con la misma pasión, leí a los escritores rusos y norteamericanos en mi juventud. Mario Varga Llosa, Borges, García Marques, Fuentes, Octavio Paz, Neruda y muchos otros. Cada año, cuando regreso a Rumania, regreso con una bolsa de libros traducidos de diferentes idiomas. Los rumanos tienen un gran apetito por la literatura extranjera, y cada año descubro nuevos autores, algunos de ellos de América o incluso de Nueva York. En los EE. UU., solo el 2% de los libros publicados están traducidos, en su mayoría clásicos bien conocidos. Tengo debilidad por Henry Miller, Roberto Bolaño, García Marquez y Llosa.

  Me gusta escuchar las historias de los demás y, a veces, una frase o una escena pueden desencadenar algo en mi mente. Escribí muchas historias contadas por amigos o extraños. En cierto modo soy una especie de "ladrón", pero nunca tuve problemas con nadie porque pedí permiso, o escribiría la historia de una manera que no fuera fácilmente reconocible.

Cuando escribo escucho música clásica o jazz y escribo en rumano. Traté de escribir directamente en inglés, pero es difícil cambiar de instrumento en la mediana edad. Traduzco mis poemas al inglés, porque en poesía hay que mantener el mismo ritmo de pensamientos y emociones.
El mundo literario actual en los EE. UU. (y no solo) está de alguna manera perturbado e intimidado por todo este extraño movimiento que nos rodea. Como "cancelar cultura", "apropiación cultural", etc., que apenas puedo entender. Me alegro de no ser joven y no envidiar a los jóvenes. Ahora van a la escuela para aprender "escritura creativa" y, finalmente, incluso para descubrir quiénes son. Con respecto a la escritura creativa, creo que a uno solo se le puede enseñar a NO escribir.

A menudo me pregunto cómo sería nuestro mundo en un futuro próximo. Trabajé en un nuevo libro basado en esta preocupación mía tratando de imaginar la Tierra en 50-70 años a partir de ahora. El libro se llama "Después del final" y se publicó en serie en revistas rumanas. Cuando escribo sobre este tema se me pone la piel de gallina y no escucho música.   

*Entrevista realizada por Juan Carlos Céspedes Acosta

jueves, 3 de junio de 2021

Los poetas en La Urraka


Adrian Sangeorzan 

Pascua en México

No vi ningún huevo rojo en México.
La Armada de Conquistadores olvidó la sangre de Cristo en casa.
Aquí el rojo es creado de piedras rotas
Y de la sangre de los aztecas sacrificados en los templos.
Cuando los sacerdotes arrancaron sus corazones
Entre las pirámides
El cielo se limpió como un globo terráqueo
Rodando sobre las montañas.
Un grito de dolor cruzó de una cultura a otra
Hasta más allá de los campos de maíz.

En el Valle de la Muerte los turistas
Compran estatuas de dioses en oferta
Y calaveras de chocolate.
El sabor de la muerte crece sigilosamente
Entre los granos de maíz
Entre los amantes que se abrazan
En frente de la Virgen de Guadalupe.
Ella, quien les ensenó a todos la señal de la cruz
En menos de diez años.
Los huesos de pescado traídos por quienes divisaron la llegada de Cortés
Se atravesaron en la garganta de Moctezuma
En forma de una cruz.
-Cortés es blanco, tiene barba y bigote
Y Moctezuma le envía regalos
Pensando que él es el Mesías.

Aquí Jesucristo no es ni blanco ni negro.
A su lado yace crucificado el calendario de Chapultepec
La harina de maíz
El encuentro de la vida y la muerte
Del sol y la luna, casi del mismo tamaño
Algunas revoluciones pintadas con el bigote de Pancho Villa
Con las cejas de Frida Kahlo
Con tres pedazos de la barba de Marx
Con bastante cactus
Y con algunas palabras de una lengua
Que nadie más usará.
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Piazzeta
 
En esta lugar me siento en casa.
Aquí los gorriones lustran mis zapatos
Solo por mi sonrisa europea.
La florista me permite acariciar
Sus pétalos de plástico
Y las regaderas rocían hacia mí
Gotas conocidas.
 
Solo una estatua de otra época
Me pregunta cada día amargamente
“¿Quién diablos eres?”
“Who the hell are you?”
 
Pretendo no escucharla
Y tranquilamente degusto mi café turco.
Incluso los turistas me confunden
Con un local
Y alguno de ellos toman fotos de mí
Con la pared gris a mis espaldas.
 
Solamente la estatua rompe mi felicidad
Con su tonta constante pregunta.
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Europa
 
Extraño Europa
Y cuando mi mamá me agarraba de las orejas
Y me pedía que besara la mano
De cualquier mujer que usaba sombrero.
Extraño a esa Europa de mi mente
Esos con el mortero despedazándose
Y donde los zapatos todavía tienen parches.
Cogí mis garrapatas de ahí
Las arrugas de mi frente
Y el miedo de los apagones.
Ahí vi con ojos desnudos
Mi primer eclipse solar.
Se ve normal como si se estuviese poniendo nublado.
Después de un desfile de un Primero de Mayo
Acaricié por primera vez los senos de una muchacha
Tumbados en un arbusto en frente de la bandera nacional.
Desde ahí me pongo sentimental en los Juegos Olímpicos
Cuando la bandera es alzada al mástil.
 
El mundo estaba enredado en las barbas de Marx y Lenin
Como si fuesen redes de niebla
De las que solo pequeños peces dorados escaparon
Y alguno como el Che Guevara
El cual llevaba en mi camisa
Convencido de que era Jimmy Hendrix.
 
Qué grandes domadores de hombres tiene el circo
Qué tristes payasos
Te podrías morir de la risa
Así como morir de tifus.

Datos del poeta: La anatomía de la luna, disponibles en edición bilingüe Rumano -Ingles. También ha publicado novelas e historias cortas. The Circus in Front of the House ( El circo en frente de la casa), Vitali, Among Women (Entre mujeres), The Tap on the Shoulder (El toque de hombre). Él es También el cotraductor de la poesía Americana . Él es miembro de los escritores rumanos y de la Biblioteca Internacional de Poetas.

miércoles, 2 de junio de 2021

Polifonía en un poema de Aurelio Arturo: La ciudad de Almaguer.

Otto Ricardo-Torres

Este que hoy publicamos es un ensayo desarrollado desde el enfoque personal de la Semiótica Poética en el cual el profesor Otto Ricardo ha publicado en los últimos años sus escritos de crítica poética, incluyendo sendos libros sobre haikúes de Onitsura y Bashô, de Miguel Hernández y José Eustasio Rivera, así como los que tiene inéditos sobre poemas de César Vallejo, Darío Samper, Octavio Paz, amén de los otros ensayos –también inéditos- en los cuales examina también por primera vez en el país la Poesía silabotónica en poemas de José Asunción Silva, Gerardo Valencia, Porfirio Barba-Jacob, Jaime Sabines (en boceto).

El profesor Otto Ricardo conoció al poeta Aurelio Arturo, a quien invitó a la clase que el profesor impartía en el postgrado del INSTITUTO CARO Y CUERVO, pero no da información biográfica acerca de él, AA, pues considera que es de su interés únicamente el Aurelio Arturo poeta, que es el que se encuentra inscrito poéticamente en el poema expuesto.

Polifonía en un poema de Aurelio Arturo:

La ciudad de Almaguer.

Otto Ricardo-Torres.

I. Introducción y aspectos generales.

0.1. El presente ensayo corresponde al proyecto en curso, Taller de Lírica Maroa. Derroteros de análisis, concebido para ser desarrollado en varios volúmenes, sobre poemas de autores como Miguel Hernández, César Vallejo, Octavio Paz, José Ausunción Silva, José Eustasio Rivera, Porfirio Barba Jacob, Gerardo Valencia, Aurelio Arturo, Jaime Sabines y los poetas Zen Onitsura y Bashô, principalmente.

De ellos, ya me he ocupado de algunos, en ensayos ya publicados o todavía inéditos. Publicados: en libros, el análisis de un poema de Gerardo Valencia, desde el punto de vista de su estructura métrica silabotónica; en sendos libros, un haikú de Onitsura y un haikú de Bashô;  un poema de Miguel Hernández, de su poemario póstumo Romancero de ausencias, y Aproximaciones al poemario Tierra de Promisión, de José Eustasio Rivera, el más reciente libro publicado. En revistas, ensayos sobre el Nocturno III de José Asunción Silva y un poema de Porfirio Barba-Jacob, ambos de técnica silabotónica. Otro ensayo publicado en revista es Polisemiotismo en un poema de Octavio Paz, pero con torpes y lamentables errores de impresión.

Como inéditos, un ensayo acerca de un poema de César Vallejo, otros sobre poema de Darío Samper y Porfirio Barba-Jacob, un bosquejo de análisis de un poema silabotónico de Jaime Sabines, y este inédito sobre un poema de Aurelio Arturo, del cual me ocupo aquí.

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En este poema, La ciudad de Almaguer, de Aurelio Arturo1, trato de mostrar la presencia de una retórica polisemiótica mediante los fenómenos de la diégesis2 y el fundido3, los cuales, según se puede apreciar en la hipótesis que sigo, constituirían el fundamento de su artisticidad y, por esto, el código o gramática poética de su escritura, clave de su lectura.

El propósito de los Talleres es ofrecer el fruto de un diálogo de años entre la poesía y yo, sobre todo entre varios poemas y el suscrito, diálogo en el cual ellos me enseñaron a conocerlos y, en modo limitado, a conocer, y a saber el modo de relacionarme con ellos, desde mis condiciones personales de percepción.

La lección principal que ellos me dictaron fue aprender a percibir desde la fuente externa, primaria y primordial, con el menor sustrato posible de presaberes; presaberes, o saberes metacríticos, si cabe el término, que pueden ser invocados, a discreción y a posteriori, mas no para ajustar nuestra escritura a lo que otros han dicho, sino para advertir las coincidencias o apreciaciones distintas, pero debidamente sustentadas, por nuestra parte.

Tal actitud fue constante a lo largo de todos mis años de docencia, en pregrado y en postgrado, así como en mi difusión sobre la idea de los Talleres recién fundados por mí como elementos regulares del currículo universitario en el área de las Humanidades. Excepcionalmente, acudí al conocimiento conocido sobre los temas de mis tareas y, cuando lo hice, fue después de haber adelantado dicha tarea mediate la actitud perceptiva mencionada.

En esa relación perceptiva he podido apreciar que la mayoría de las realidades con las que nos relacionamos no son conocidas directamente por uno, sino, de manera inconsciente, apenas re-conocidas por uno, pero a través de ojos ajenos que, con amable intención, nos prestan los libros, ciertos maestros y la cultura en general.

En cambio, en esta perspectiva epistémica a la que me he venido refiriendo, me sorprendo al saber que todos hemos sido hechos con la plena aptitud de conocer, a condición de que usemos el valor de la libertad en la búsqueda, pero suspendiendo  las verdades consabidas y aun los presaberes teóricos y semiotizaciones subjetivas, para facilitar el acceso epistémico ya dicho a las realidades objeto de nuestra tarea de percepción crítica.   

Paradójicamente, esta vía pedagógica nos alerta y previene únicamente contra la dependencia y sumisión a los presaberes, los lugares comunes, las convicciones derivadas de imposición dogmática; pero no nos aísla de los demás saberes, mucho menos del aprender a saber, ni de los hermanos de la comunidad, presentes, actuales ni futuros, sino que nos solidariza con todos en la búsqueda de la verdad, y de la verdad para el beneficio de la materia analizada.

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0.2. El presente ensayo se desarrolla mediante varias aproximaciones. La primera es, por decirlo así, de tanteo y ambientación. La segunda y siguientes son las que, tal vez, estarían más próximas a la posible lectura hermenéutica del poema.

El título, Polifonía en un poema de Aurelio Arturo, se refiere a La Ciudad de Almaguer, de dicho autor,  poema construído*, a mi entender, mediante las voces (G. Genette)4 narrativo-descriptivas de la diégesis y el fundido, lenguas o semias con las que se realiza la textura artística del poema. Como advertirán, el sentido de polifonía aquí empleado no coincide con el de Bachtin ni con el de Ducrot.

He sugerido la hipótesis anterior a sabiendas de que ninguna afirmación categórica puede uno hacer sobre este poema ni sobre ningún otro que también hubiere alcanzado el grado de criatura poética. La causa de dicha imposibilidad es la discreta y delicada sutileza de matices que constituyen el organismo de esta criatura poética. Así, por ejemplo, aunque ando convencido de la inmediatez, en figura de abrupción o sorpresiva, con la cual se nos ofrecen los escenarios y personajes del poema, reconozco que  esto es neutralizado de inmediato por el modo narrativo del mundo evocado, que se halla en un tiempo sin tiempo, más allá, antes o después, de la supuesta realidad vivida y añorada por el poeta. El tiempo sin tiempo y el lugar del no lugar, o ucronía y utopía, constituyen el escenario de su canto, paradójicamente inmediatos al interlocutor.

Aquel tiempo arcano, en donde la vida se conduce y desenvuelve al ritmo del armonioso caos, correspondería al de la vida mítica, soñada, esto es, utópica, en el lejano horizonte. Sin embargo, esa arqueología de belleza lejana, ahora doméstica, se nos presenta contra las pupilas y el oído, al alcance del tacto, inmediata. No obstante, enfrentados los contrastes, unos y otros se lamen y restriegan suavemente entre sí, atenuándose, en contrapunto ‘beige’, asordinado. Esa variedad de puntos de vista y de matices evitan, con fortuna, la legibilidad ordinaria del poema y lo constituyen en una textura fascinante, pero inasible y reacia a toda horma sinóptica.

Si digo bien, me muevo en el seno de las limitaciones ocasionadas por la cumbre de inefabilidad alcanzada por el poema, al punto de limitarme apenas a tratar de bordear las razones del porqué no poder decir. Como en una especie de certeza de mis limitaciones ante los límites impuestos por el misterio casi inaccesible

No obstante, y sin que, tal vez, me protejan las cautelas precedentes, prosigo aventurándome, ahora con esta nueva afirmación sobre el poema de Aurelio Arturo que me propongo analizar, a saber: Posiblemente la clave de la escritura de este poema está  en mostrar y no en decir, o, si se prefiere, en su decir mostrativo, señalativo, rético, deíctico, mediante el empleo de las técnicas de la narración fílmica en la escritura literaria. Con esto trato de denotar y destacar la inmediatez de su mostración, sea esta visual, auditiva, táctil o sinestésica.

Dejo subrayada la idea de inmediatez para que, al leer el poema, noten el tino como juegan decires imposibles como este de la semiosis o palpación sensible inmediata con los sorprendentes matices y sutilezas. La inmediatez de matices y sutilezas, por supuesto inéditos, sorprende y es causante de estar percibiendo y no poder decirlo. Como si la maestría poética nos impusiera amablemente su dedo en los labios

0.3. Sabemos que el decir tiene que ver ordinariamente con la lección, lexía o lecturabilidad. Y esta es sígnica, pues se relaciona con la realidad a través del signo, no directamente. En cambio, el lenguaje en su dimensión mostrativa tiende a opacar o a prescindir de la referencia, o sea, del significado lingüístico encabalgado en la realidad, al presentar a esta del modo más des-significativo posible. La mostración que estoy queriendo precisar es la de la escritura abierta, no sígnica sino indicial, que exige la percepción sin palabras, de obligada percepción unitiva, sin código de desciframiento posible. Algo equivalente a no hablar sobre el amor, sino saber de él o conocerlo únicamente amando. Percepción tathata, le dirían en el zen.

Por ello, el decir de la lingüisticidad no podría ser inmediato, pues su instrumento operativo es la lengua, el signo convencional de la realidad. De ese modo, entre la realidad pura y uno está la lengua, intermediando, traduciendo, interpretando, con el resultado de que, a la postre, nos olvidamos de tal mediación y terminamos creyendo que la realidad es la lengua que la significa o convierte en signo.

No obstante, el poema, el buen poema, combate tal automatismo del percibir y del decir, que no nos deja ver la realidad. Su tarea es, en el aserto del crítico ruso Sklovski5, “hacer extraña la realidad”, esto es, hacernos notar la ‘extrañeza’ o rareza de la común y corriente realidad, cuando ella es desocultada o, en términos de Heidegger, inventada.

También los pintores fueron conscientes de esto al sacar de su rutina o habitat semiótico los objetos de uso (unas botas de labriego, una rueda de bicicleta, un retrato de Marylin, la ronda nocturna, una pipa, un cordero, el grito de un rostro asustado…) para situarlos en un campo semiótico insólito, inadecuado, con el fin de, ‘extrañamente’, hacerlos ‘ver’. La dislocación semiótica así operada juega a las escondidas con la lengua y logra quitarle a la realidad su máscara sígnica.

En el caso del poema literario, el peor enemigo de su posibilidad artística es, por eso, la lengua ordinaria; pero esta es, al mismo tiempo, su gran, su único recurso disponible. Estorbo y reto, su faena consiste en desdecir la lengua para hacerla decir un decir nuevo, no ordinario. En términos de Yuri M. Lotman, el Sistema Modelizante Primario (smp) de la lengua ordinaria es “transubstanciado” al decir poético del Sistema Modelizante Secundario (sms).

También hay cámaras fílmicas que alcanzan a trascender su propio modo de percibir, caso en el cual logran leer lingüística o musicalmente, y no mostrar, la realidad, contrariando o superando su operación semiótica ordinaria. Cuando esto ocurre, la cámara está, por eso y también, en zona artística de vanguardia, creando.

Lo propio del lenguaje lingüístico es, pues, la lecturabilidad, su decir sígnico, no la mostración. Así que, cuando ocurre la mostración, la lengua lingüística ya está en zona de vanguardia, creando, por virtud de la contrariedad o superación de su operación lingüística ordinaria, mediatizada por la signicidad. 

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miércoles, 28 de abril de 2021

Los escritores visitan La Urraka

 

Puede ser una imagen de 1 persona, barba y anteojos 

 Pedro Linares Domínguez

 Según esto, hay envidia de la buena. Puede, entonces, haber fetichismo del
bueno.

Si bien el fetichismo es la devoción hacia objetos materiales, a los que se ha denominado fetiches, y representa una forma de creencia o práctica religiosa en la cual se considera que dichos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a los creyentes de las fuerzas naturales, como una suerte de amuleto, digámoslo así, hay también una forma de fetichismo, si bien no exento de magia, que —a mi entender— es una práctica sana, porque se da entre enamorados. Pero antes hablaré del fetiche sexual. Es un término que fue creado por Sigmund Freud para designar una parafilia que consiste en tener alguna parte del cuerpo humano, una prenda o cualquier otro objeto como estímulo sexual que provoca deseo y excitación. En cualquiera de estos casos el fetichismo adquiere connotaciones negativas, y en algunos casos, diríamos, que hasta patológicas.

Subastan el manuscrito del más bello de los discursos del Nobel de  Literatura

Pero debe haber un fetichismo sano.
Era yo apenas un niño cuando escuché la historia en boca de uno de mis primos. Él era marinero. Había estudiado en Alvarado, y al terminar sus estudios tuvo que partir, y navegó por el mundo, y vaya usted a saber por qué motivo olvidó una maleta de ropa en la pensión. Con el tiempo sus padres fueron a rescatar sus cosas y a saldar algunas cuentas, y escucharon conmovidos la historia de la hija de la dueña de la pensión. Según todos los síntomas la chica estaba perdidamente enamorada de él, pues cuando descubrió la maleta olvidada, sacó toda la ropa y la lavó y planchó con esmero, y la dobló nuevamente y la guardó en la maleta, y así lo hizo periódicamente hasta que mis tíos volvieron y encontraron la ropa intacta, limpia y planchada y perfumada con un suave aroma de lavanda. Que yo sepa nunca anduvieron de novios, y de no haber mediado el hecho fortuito de la pérdida de la maleta, nadie se hubiera enterado de este amor inconfesado, sublime y puro.

No hace mucho, mi hija me comentó que habían subastado en Nueva York un manuscrito nada menos que en la cantidad de dos millones de dólares. ¡Santo cielo, pero quién puede pagar tanto por un manuscrito! Mi hija me dejó atónitocon un argumento inapelable:
—¡Lo escribió William Faulkner!
No era un simple manuscrito. Se trataba del original de uno de los más bellos y profundos discursos de aceptación del premio Nobel de Literatura. William Faulkner lo había escrito unos días antes de salir para Noruega, donde le entregaron el galardón en 1950 por su “poderosa y artística contribución única a la novela moderna estadounidense”, según destacó la academia sueca. El discurso es una inigualable pieza de oratoria. Posiblemente sea el más hermoso discurso que jamás se ha escrito, y lo escribió el que probablemente sea uno de los más grandes escritores de la literatura universal. Con todo, no dejó de parecerme exagerado pagar dos millones de dólares por unas hojas amarillentas escritas a máquina, y se lo hice saber a mi hija.


Faulkner | Isaí Moreno

—¡Pero tiene correcciones de su puño y letra! —dijo ella.
—¿Qué tiene de particular?
Entonces mi hija, desbordando entusiasmo, remató:
—¿No te das cuenta? ¡Lo tuvo entre sus manos!
Sobra decir que es grande la admiración que mi hija siente por este gigante
de las letras.
Como último ejemplo diré que no hace mucho estuve en la casa de una joven y hermosa mujer que guarda aún, con paciente e inquebrantable amor, los libros y libretas que un antiguo novio le regaló hace tantos años.

ajedrez cristal - Buscar con Google | Juego de ajedrez, Ajedrez,  Ajedrecistas

A esto me refiero cuando afirmo que hay, debe haber, en algunos seres únicos e irrepetibles, alguna forma de fetichismo sano, amoroso, dulce e inalterable. No sé, acaso un niño que escuchando la historia de su primo y la maleta olvidada, en lo más profundo de su ser siempre deseó inspirar un amor tan limpio y transparente como el de aquella joven olvidada en la bruma de los años; y una mujer llena de gracias y cualidades, dulce y candorosa, de piel morena, ojos hermosos y gesto encantador, capaz, no solo de inspirar la más profunda ternura sino también de prodigarla sin reservas a través de todos susactos... Quedarán entonces en buenas manos, un enigmático rey de cristal y una blanca filipina llena de significados y un eterno amor más allá del tiempo, la imposibilidad y la distancia.

Escritor Pedro Linares Domínguez (Mexico)

viernes, 19 de marzo de 2021

Los Poetas en La Urraka

Ulises Varsovia

Alta tarde

Hoy las seis de la obscuridad
del señor otoño,
hoy las tardecida y tantas
de su rodaje humedad,
y nadie sonoridad,
nadie entreabiertos ojos
o lentas guitarras.

Hoy las innúmeras y altas,
hoy las ya irreconocibles
del tráfico astral,
lentas, lentas sus pisadas,
y perdiéndose en la urdimbre
de la niebla abismal.

Las seis de la desbandada,
las tardías del corazón:
señor otoño, piedad
en las tantas que otredad,
pasando por el reloj
de horas malhadadas.

Las póstumas, las desnudas,
las temblorosas de frío
en la intemperie astral:
hoy lentas, hoy inconclusas,
hoy suma de los destinos
en el sino monacal.

Hoy las dieciocho crecientes,
hoy las totales menguantes,
hoy telaraña humedad:
Señor otoño, piedad
a las tantas de la tarde,
a las nunca de la muerte...

A lo obscuro de lo viviente,
a lo trágico de lo errante,
a lo eterno de la humedad.
..................................................

 Luz obscura

Llénate de mi luz obscura,
desnuda página en blanco,
llénate de mis criaturas
brotando desde la espesura
de extrañas voces y adagios.

Llénate de mi estro ofuscado
por gritos en la noche impura,
cuando ella trémula a mi lado,
y el corazón azorado
nunca más cristal de la luna.

Llénate, hoja, como ninguna
de mi más secreto llanto,
llénate de mi luz obscura,
y gesticulen mis criaturas
su idioma de extraños adagios.
........................................................

 Peregrinaje

Sí, sí, la sublime poesía,
las sílabas del agua cantora
surgiendo de los surtidores,
manando del ignoto manantial.

Las redes llenas de peces, claro,
el atisbo en el entresueño
con los sensores en pánico,
agobiado de luz luminal.

Pero un salto al vacío, ¿sabes?,
el fuego fundacional ardiendo
de tu propia madera vital,
de tus leños irreproducibles,

e iluminado de alegres ascuas,
tu sino profético en marcha
hacia la absolución por el fuego,
consumido en esa consunción.

Al final de tu peregrinaje,
el santuario de las castas musas
iluminado de tu fatiga,
ciñéndote el preciado laurel.

Pero un duro aprendizaje, ¿sabes?,
y tu alegre discipulado
al fin y al cabo servidumbre,
sublime abnegación libidinal.

Escritor y poeta Ulises Varsovia (Chile) reside en Suiza

jueves, 18 de marzo de 2021

La Urraka emprende vuelo con la memoria

Ningún día sin una línea: sobre el ejercicio de recordar y escribir memorias…

Por Sergio Alzate Hoyos


Leyendo algunos escritos de ciertos personajes que paulatinamente van abandonando este mundo, retumban en mi mente algunos pensamientos. Me sorprende en sobremanera como cada día se vuelve más exigua la tradición de escribir memorias. Entiéndase memorias como un ejercicio de reciprocidad con la vida o el mismo proceso de aprehensión del mundo y de todo lo que en él existe, incluidas la idea del yo y del mundo en general. A pesar de que todos los de nuestra especie se jacten de las facultades fidedignas de la memoria, las narraciones siempre están filtradas por nuestras emociones, prejuicios y un sinfín de experiencias previas. La memoria es un terreno resbaladizo del cual fácilmente podemos caer, por lo tanto, es importante consignar en el papel lo vivido para que la desmemoria no haga lo suyo. Digamos entonces que esta nos juega trucos suspicaces y eso que llamamos realidad es tan solo un artilugio mental. La película de nuestra vida en la cual tenemos el papel protagónico y antagónico de principio a fin tiene notas de ficción que ingenuamente no percibimos.


Ahora bien, las memorias debería ser el requisito para acceder a los manjares del descanso eterno, puesto que, nuestra estadía terrenal es tan solo una pobre preparación para el viaje a las tierras del misterio. Se habla hasta la médula de proyectos de vida, como fuésemos a vivir eternamente encapsulados en cuerpo finitos. Probablemente la muerte clavaría su mirada con orgullo al percibir que sus pupilos terrenales tienen un informe detallado de lo que merece ser contado a las generaciones venideras. Quienes asumen la muerte como una posibilidad adquieren una identidad fantasmagórica, una conciencia póstuma, terminan siendo un anfibio múltiple que respira entre los vivos y los muertos entre distintas tierras como la poesía y la novela.


Hace falta gallardía para desnudar la triste realidad de los suicidios cotidianos que banalizan los recuerdos reduciéndolos a la mínima expresión. Muchas vidas son análogas a las de Sísifo que no tuvo más opción que aceptar el castigo impuesto por Zeus de arrastrar una roca en la montaña del tedio y del eterno retorno.


Después de fenecer la única forma de habitar este plano terrenal son las palabras de los que nos leen y los recuerdos de los que nos conocieron. La generación que busca resumir grandes verdades en un Twitter difícilmente va querer recapitular los hechos memorables de una vida. Esto implicaría retornar a nuestra edad más primigenia para evocar lo doloroso de crecer y asumir el vértigo de la libertad. No podemos perder de vista la sentencia de Rainer María Rilke que dice: “Y aun cuando usted se hallara en una cárcel, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo? Vuelva su atención hacia ella…”


Lo que está claro es que la sociedad de las palabras vacías no tiene nada que decir frente a los acontecimientos que agobian al hombre. Cada vez tenemos menos palabras indelebles para asirnos a la vida. Hace algunas décadas en forma de plegaria nuestros abuelos declaraban sus últimas palabras como consigna de su paso terrenal, pero también, como brújula para los dolientes. Aquel que ha estado a merced de los años tiene bajo la mano algunas máximas para aquellos que osadamente decidimos persistir en el tiempo.


El ejercicio de remembranza necesariamente implica volver a caminar por la casa de los abuelos, sentir la caricia de la lluvia cuando jugábamos siendo niños y volvernos a embriagar con los aromas que destilaban las huertas. O cuándo ingenuamente pensábamos que la Luna nos perseguía en nuestro camino y que solo ella salía exclusivamente para alumbrar nuestros pasos. Es necesario cerrar los ojos y suspenderse en el vacío para dejarse abstraer por la fragancia del tiempo que se traslapa en mañanas de neblina y tierra mojada. 


Evocar todas las edades que nos constituyen es un ritual necesario para el afán y la ansiedad que caracteriza nuestros días. El olvido camina sin tregua en medio de los senderos del recuerdo, en efecto, el poeta Neruda escribió en sus memorias: “Estas memorias o recuerdos son intermitentes y a ratos olvidadizos porque así precisamente es la vida. Muchos de mis recuerdos se han desdibujado al evocarlos, han devenido en polvo como un cristal irremediablemente herido.”


No quiero pensar en unos años cuando coger el lápiz como un ejercicio de militancia por la vida se constituya un delito de rebelión frente a la eficiencia de las máquinas. No hay nada más revolucionario qué abrir las ventanas de la imaginación para evocar las huellas del pasado y las polifonías del recuerdo.  Aunque a veces, es difícil encontrar la diferencia entre el mar y el cielo, entre el viajero y el mar. Entre la realidad y lo que quiere el corazón. “Ningún día sin una línea”, escribió Plinio el viejo para referirse al pintor Apeles que cada día pintaba una línea como mínimo. El ritual de diluirse en el papel para escribir diarios es algo que se desvanece y es urgente rescatarlo...