Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional


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Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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viernes, 19 de marzo de 2021

Los Poetas en La Urraka

Ulises Varsovia

Alta tarde

Hoy las seis de la obscuridad
del señor otoño,
hoy las tardecida y tantas
de su rodaje humedad,
y nadie sonoridad,
nadie entreabiertos ojos
o lentas guitarras.

Hoy las innúmeras y altas,
hoy las ya irreconocibles
del tráfico astral,
lentas, lentas sus pisadas,
y perdiéndose en la urdimbre
de la niebla abismal.

Las seis de la desbandada,
las tardías del corazón:
señor otoño, piedad
en las tantas que otredad,
pasando por el reloj
de horas malhadadas.

Las póstumas, las desnudas,
las temblorosas de frío
en la intemperie astral:
hoy lentas, hoy inconclusas,
hoy suma de los destinos
en el sino monacal.

Hoy las dieciocho crecientes,
hoy las totales menguantes,
hoy telaraña humedad:
Señor otoño, piedad
a las tantas de la tarde,
a las nunca de la muerte...

A lo obscuro de lo viviente,
a lo trágico de lo errante,
a lo eterno de la humedad.
..................................................

 Luz obscura

Llénate de mi luz obscura,
desnuda página en blanco,
llénate de mis criaturas
brotando desde la espesura
de extrañas voces y adagios.

Llénate de mi estro ofuscado
por gritos en la noche impura,
cuando ella trémula a mi lado,
y el corazón azorado
nunca más cristal de la luna.

Llénate, hoja, como ninguna
de mi más secreto llanto,
llénate de mi luz obscura,
y gesticulen mis criaturas
su idioma de extraños adagios.
........................................................

 Peregrinaje

Sí, sí, la sublime poesía,
las sílabas del agua cantora
surgiendo de los surtidores,
manando del ignoto manantial.

Las redes llenas de peces, claro,
el atisbo en el entresueño
con los sensores en pánico,
agobiado de luz luminal.

Pero un salto al vacío, ¿sabes?,
el fuego fundacional ardiendo
de tu propia madera vital,
de tus leños irreproducibles,

e iluminado de alegres ascuas,
tu sino profético en marcha
hacia la absolución por el fuego,
consumido en esa consunción.

Al final de tu peregrinaje,
el santuario de las castas musas
iluminado de tu fatiga,
ciñéndote el preciado laurel.

Pero un duro aprendizaje, ¿sabes?,
y tu alegre discipulado
al fin y al cabo servidumbre,
sublime abnegación libidinal.

Escritor y poeta Ulises Varsovia (Chile) reside en Suiza

jueves, 18 de marzo de 2021

La Urraka emprende vuelo con la memoria

Ningún día sin una línea: sobre el ejercicio de recordar y escribir memorias…

Por Sergio Alzate Hoyos


Leyendo algunos escritos de ciertos personajes que paulatinamente van abandonando este mundo, retumban en mi mente algunos pensamientos. Me sorprende en sobremanera como cada día se vuelve más exigua la tradición de escribir memorias. Entiéndase memorias como un ejercicio de reciprocidad con la vida o el mismo proceso de aprehensión del mundo y de todo lo que en él existe, incluidas la idea del yo y del mundo en general. A pesar de que todos los de nuestra especie se jacten de las facultades fidedignas de la memoria, las narraciones siempre están filtradas por nuestras emociones, prejuicios y un sinfín de experiencias previas. La memoria es un terreno resbaladizo del cual fácilmente podemos caer, por lo tanto, es importante consignar en el papel lo vivido para que la desmemoria no haga lo suyo. Digamos entonces que esta nos juega trucos suspicaces y eso que llamamos realidad es tan solo un artilugio mental. La película de nuestra vida en la cual tenemos el papel protagónico y antagónico de principio a fin tiene notas de ficción que ingenuamente no percibimos.


Ahora bien, las memorias debería ser el requisito para acceder a los manjares del descanso eterno, puesto que, nuestra estadía terrenal es tan solo una pobre preparación para el viaje a las tierras del misterio. Se habla hasta la médula de proyectos de vida, como fuésemos a vivir eternamente encapsulados en cuerpo finitos. Probablemente la muerte clavaría su mirada con orgullo al percibir que sus pupilos terrenales tienen un informe detallado de lo que merece ser contado a las generaciones venideras. Quienes asumen la muerte como una posibilidad adquieren una identidad fantasmagórica, una conciencia póstuma, terminan siendo un anfibio múltiple que respira entre los vivos y los muertos entre distintas tierras como la poesía y la novela.


Hace falta gallardía para desnudar la triste realidad de los suicidios cotidianos que banalizan los recuerdos reduciéndolos a la mínima expresión. Muchas vidas son análogas a las de Sísifo que no tuvo más opción que aceptar el castigo impuesto por Zeus de arrastrar una roca en la montaña del tedio y del eterno retorno.


Después de fenecer la única forma de habitar este plano terrenal son las palabras de los que nos leen y los recuerdos de los que nos conocieron. La generación que busca resumir grandes verdades en un Twitter difícilmente va querer recapitular los hechos memorables de una vida. Esto implicaría retornar a nuestra edad más primigenia para evocar lo doloroso de crecer y asumir el vértigo de la libertad. No podemos perder de vista la sentencia de Rainer María Rilke que dice: “Y aun cuando usted se hallara en una cárcel, ¿no le quedaría todavía su infancia, esa riqueza preciosa y regia, ese camarín que guarda los tesoros del recuerdo? Vuelva su atención hacia ella…”


Lo que está claro es que la sociedad de las palabras vacías no tiene nada que decir frente a los acontecimientos que agobian al hombre. Cada vez tenemos menos palabras indelebles para asirnos a la vida. Hace algunas décadas en forma de plegaria nuestros abuelos declaraban sus últimas palabras como consigna de su paso terrenal, pero también, como brújula para los dolientes. Aquel que ha estado a merced de los años tiene bajo la mano algunas máximas para aquellos que osadamente decidimos persistir en el tiempo.


El ejercicio de remembranza necesariamente implica volver a caminar por la casa de los abuelos, sentir la caricia de la lluvia cuando jugábamos siendo niños y volvernos a embriagar con los aromas que destilaban las huertas. O cuándo ingenuamente pensábamos que la Luna nos perseguía en nuestro camino y que solo ella salía exclusivamente para alumbrar nuestros pasos. Es necesario cerrar los ojos y suspenderse en el vacío para dejarse abstraer por la fragancia del tiempo que se traslapa en mañanas de neblina y tierra mojada. 


Evocar todas las edades que nos constituyen es un ritual necesario para el afán y la ansiedad que caracteriza nuestros días. El olvido camina sin tregua en medio de los senderos del recuerdo, en efecto, el poeta Neruda escribió en sus memorias: “Estas memorias o recuerdos son intermitentes y a ratos olvidadizos porque así precisamente es la vida. Muchos de mis recuerdos se han desdibujado al evocarlos, han devenido en polvo como un cristal irremediablemente herido.”


No quiero pensar en unos años cuando coger el lápiz como un ejercicio de militancia por la vida se constituya un delito de rebelión frente a la eficiencia de las máquinas. No hay nada más revolucionario qué abrir las ventanas de la imaginación para evocar las huellas del pasado y las polifonías del recuerdo.  Aunque a veces, es difícil encontrar la diferencia entre el mar y el cielo, entre el viajero y el mar. Entre la realidad y lo que quiere el corazón. “Ningún día sin una línea”, escribió Plinio el viejo para referirse al pintor Apeles que cada día pintaba una línea como mínimo. El ritual de diluirse en el papel para escribir diarios es algo que se desvanece y es urgente rescatarlo...

sábado, 20 de febrero de 2021

Voces desde mi exilio: nuevo libro de poemas de Antonio Dumetz Sáher

 Voces desde mi exilio: nuevo libro de poemas de Antonio Dumetz Sáher*

Por Nadim Marmolejo Sevilla

La primera impresión que tuve de Antonio Dumetz Sáher cuando lo conocí, fue la certeza de que ser poeta fue un camino elegido a conciencia. Razón por la cual, asume su papel de creador con pasión, responsabilidad y criterio.

Los poemas de Dumetz Sáher parten de la necesidad de contar algo, pero de manera novedosa. Y ha logrado escribir con denuedo una obra poética que está impregnada de su sensibilidad y capacidad de observación extraordinarias.

En su nuevo libro de poemas Voces desde mi exilio, que acaba de ser publicado por Amazon, Dumetz Sáher desarrolla la imaginación y un lenguaje matizado por ciertos arrebatos de la prosa, que le permiten destacar los detalles que capta del entorno donde vive, que no olvida la diversidad cultural que le rodea, ni la canícula en la que se desenvuelven personajes.

Hay composiciones sublimadas en lo afectivo, con una insistente fuga hacia los terrenos del amor, la amistad, la confianza, la honestidad, el compromiso, el respeto, entre otros. Sus poemas son halitos de vida. El tema del amor, en particular, está hilvanado con hilos incandescentes.

En su mayoría, este nuevo libro de Dumetz Sáher tiene mucho de la nostalgia del pasado judío que lo colma y que nunca ha disimulado, sentimiento que desborda a veces la caribeñidad reinante en su forma de ser y de ver el mundo, que un pretérito destino engendró, afortunadamente para quienes lo conocemos.

De hecho, en el poema Identitatem, se presenta como un poeta judío, siendo sus referentes Yehuda Amijai, israelí considerado uno de los mejores poetas contemporáneos en hebreo, y Abraham Shlonsky, poeta judío en lengua hebrea, premio Israel de Literatura en 1967.

De estas raíces nace su nombre de pila Yehudah Abraham, con el que firma su obra poética y el Antonio lo emplea como seudónimo, el más conocido en su tierra natal. De todos los poemas de esta reciente obra, el más próximo a Lorica es Soy un río, sin duda, por su atmósfera de alucinación, fantasía, y exotismo; en su confección está impresa la estampa del río Sinú y "las aguas que pasan", dejando en el lector imágenes difíciles de olvidar.

En "Un pájaro extraño y cromo", dedicado a Mercedes Sosa, desnuda su amor por la música latinoamericana, que luego le inspiró su preferencia por la guitarra. En los eventos de literatura y poesía a los que suele ser invitado, siempre derrama toda su pasión sobre las cuerdas de aquel instrumento, que lo ha hecho merecedor de la admiración de quienes lo han visto en tales presentaciones.

Las setenta páginas que ocupa Voces de mi exilio, denotan el proceso de formación a través de la obra literaria y reveladora de los grandes maestros de la literatura regional como Manuel Zapata Olivella, David Sánchez Juliao, Raúl Gómez Jattin, entre otros, sobre quienes ha desarrollado buena parte de su trabajo de ensayista y conferencista.

Dice Antonio Dumetz Sáher en Revelación "vine al mundo a descubrir con mis huellas el propósito de mi existir". Desde luego, esa intención hace parte de esta nueva obra poética y rompe la cáscara de la nostalgia para realizar su sueño. Francis Bacon llama a la poesía vinimun demonum, porque llena la imaginación. Y Dumetz Sáher parece demostrar que no hay nada que no pueda tejerse con los hilos de la poesía.

En fin, el autor de Lorica (Córdoba) ratifica que el género, contario a los diagnósticos que lo han dado por muerto en varias ocasiones, continúa vivo en su pluma y se suma a las obras de otros talentosos poetas de la costa Caribe y de Colombia.  

Desde estas páginas virtuales le deseamos buen viento y buena mar a Voces en el exilio y a su autor.

*YEHUDAH ABRAHAM 0 ANTONIO DUMETZ SÁHER* (Lorica, Caribe colombiano 1972). Miembro del Parlamento Nacional de Escritores de Colombia, de la Asociación de Escritores de la Costa; Coordinador regional del Parlamento Nacional de Escritores de Colombia. Miembro de la tertulia literaria “El Bocachico letrado”. Director Ejecutivo del Observatorio Cultural Manuel Zapata Olivella.

Adelantó estudios de licenciatura en educación y humanidades con énfasis en español e inglés en la Corporación Universitaria del Caribe. Se ha desempeñado como conferencista nacional de temas de literatura.

Ha publicado los libros de poesía: “Tiempo entre dos Aguas” Poesía. Ediciones Biblioteca de Autores Loriquero, Bogotá. (2011). Y “El Otoño de Otoño” Poesía, Ediciones AD., Bogotá Colombia. (2001). Ensayos publicados: “Una poesía llamada Raúl” (2013). Y “Voces de exilio en la poética de Mahmoud Darwish”. (2012).

miércoles, 28 de octubre de 2020

Texto del escritor Pedro Linares

 Ella y los testigos

Por Pedro Linares Domínguez


—De modo que tienes una especial inclinación por los hombres que se visten a la antigua, como esos predicadores que tú dices.
Me encanta escucharte por las noches. La voz queda para no despertar a la joven que duerme a tu lado, las palabras cortas, casi reprimidas y el tono de broma retenido. Para ella continúo siendo el idolatrado hombre invisible. El que solo se puede percibir a través de los cambios de tus estados de ánimo. La dulce alegría de tomar el celular y hablar por largos espacios de tiempo, sonriendo o estallando en sonoras carcajadas según la broma o el chiste adecuado al momento o a la charla. No vayas a pensar que estoy pecando de pedante al autonombrarme «El idolatrado hombre invisible». En absoluto. No es más que una broma literaria —otra— inspirada en un cuento de Jorge Luís Borges*. Ojalá lo leyeras, para que por fin sepas de algo bueno. Pero dejemos al compadrito Borges en paz, y demos rienda suelta a la imaginación con el idolatrado hombre que te dije. Es un ser que está sin estar. Lo ves, lo sientes a cada paso, en cada letra que lees, en cada sueño que pasa, en las bromas, en el juego y en la música. Y también en el dolor. Pasas por una librería y te acuerdas de él. Caminas sobre un piso ajedrezado y vienen a tu mente las duras contiendas ajedrecísticas que nunca viste, pero que de alguna manera te han contado, lo ves hacer un despliegue de fuerzas por el ala de la dama, lanzar un fulgurante ataque sobre un monarca enrocado, o batiéndose en retirada en los límites del zeitnot, lo imaginas reagrupando sus piezas y salvando una partida perdida, jugando con precisión y rapidez, escuchas el compás de una guitarra y se hace presente con su voz dulzona y nasal, que a ti te parece maravillosa, pero que a él no le gusta ni tantito... Está en el teléfono, en estas líneas, en el internet, en el agua en el aire, el sol y el viento. Pero nadie lo ve. Ni siquiera tú. Por eso a menudo te enojas con él, con la vida, con el destino, con la distancia, con la posibilidad y la imposibilidad, y por más que lo quieras disimular andas molesta, inquieta, y él —que a todo esto es medio clarividente— se da cuenta desde las primeras líneas. «¡Brujo!», dices, pero bien sabes que no es brujería sino agudeza psicológica y discernimiento. Tantos años de tratar con personas, si eres proclive a ello, te despiertan habilidades casi extrasensoriales. De modo que te basta con advertir una mirada, o escuchar un cambio de tono en la voz, o leer una frase corta, limitada, y percibes que «la vida no marcha como debiera,» y suenan entonces las alarmas en tu interior. Entonces yo te digo, ten cuidado porque te voy a embrujar y tú respondes, no hace falta embrujada ya estoy, pero no por las malas artes de la hechicería sino por los efectos naturales de la feniletilamina, la llamada hormona del amor. Dicen los que saben que el enamoramiento podría deberse o iniciarse con este elemento, la feniletilamina, que provoca exaltación, alegría y euforia. Así, se considera la sustancia bioquímica “responsable del amor”, ya que cuando nos enamoramos o cuando estamos sobreexcitados, el cuerpo aumenta su producción, y es ahí cuando sientes las mentadas maripositas en el estómago, o te brinca el corazón ante el timbre de una llamada o un encuentro inesperado. Es por esta alegría, exaltación y euforia que cuando estamos enamorados somos tan felices. Y bueno, además de todo, tu especial cariño también está vinculado a un hecho histórico, diríamos que totalmente ajeno a nosotros, pero que por esas extrañas contingencias que tiene la vida ha venido a determinar tus gustos personales y tus inclinaciones amorosas.
—¿Por qué te atraen tanto los testigos de Jehová?
El hecho al que me refiero es la decisión que tomó un próspero economista (allá por 1879) que dispuso de su tiempo libre para dedicarse al estudio de la biblia: hablo de Charles Taze Russell, que un día como cualquier otro fundó una agrupación religiosa que en sus inicios se llamaba «Los estudiantes de la biblia». El efecto mariposa. Como es que el aleteo de una mariposa en Japón viene a provocar huracanes en El Caribe. Únicamente que en este caso el fenómeno fue a la inversa. Las profundas disquisiciones teológicas de un arrebatado líder de una nueva religión en el condado de Allegheny, Pensilvania, vinieron a provocar, mucho tiempo después, el tenue palpitar de mariposas en el estómago, de una dulce muchacha que hace tres años vino a trabajar como maestra en un pueblo de pescadores perdido en el litoral del Golfo de México.
—¿En serio tengo facha de testigo de Jehová?
Si te fijas bien, factores hay muchos. Un poco como lo que escribió Paulo Cohelo: el universo ha conspirado todo este tiempo.
Nada más que el día de hoy ese universo que ha sido tan propicio, ha conspirado para que no te escuche ni te vea (por lo menos en imágenes), ni pueda gastarte bromas ni hacerte reír y escucharte en sordina para no despertar a tu sobrina. Y no sé tú, pero yo me siento extraño sin las caricias de tu voz. Esa manera tan hermosa que tienes de decir «Sí», como aspirando los fonemas, con un «p» final, apenas perceptible, como una niña melosa. Dirás que cómo puedo percibir esos detalles tan finos. Pues así es. Mi mirada de ajedrecista me permite apreciar hasta los mínimos gestos y mohines, y cada uno de los matices de tu voz. Y todavía que te vengas a enojar porque en algún momento no te digo un par de palabras, cuando ese día de la videoconferencia me tuviste embelesado, más interesado en mirarte que en hablarte, y eso que estabas toda greñuda, y según tú ni te habías bañado. Pero a fin de cuentas, qué tiene de malo, si greñuda te conocí, así entraste por el pasillo de la escuela y así te instalaste en mi mundo de espejos y sueños de colores. En contra partida tú me confesaste que cuando me viste por vez primera te parecí insignificante. El tiempo y la vida pondrían las cosas en su justo lugar y al final tanto tú como yo terminamos tragándonos nuestras respectivas palabras. A lo mejor por eso, algunos años después, cuando me asaltaba el recuerdo de ti, sentía en el alma una mortal soledad, y aun cuando quería sonreír, terminaba por llorar —procura imaginar un acompañamiento de guitarras y la voz de Daniel Santos— en silencio pensando y soñando con un regreso imposible, añorando que me volvieras a querer, como antes lo hacías, ah, el inquieto anacobero. Porque todo se había ido a paseo, con todo y mis camisas de manga larga, los delirios de Russel y el sin fin de coincidencias que a través de los siglos se habían concatenado para que pudiéramos encontrarnos aquella mañana de fines de enero. Porque en lo que no pudimos coincidir fue en el tiempo. Después de todo, los tiempos no se sincronizaron y yo llegué antes a la cita y tú después. Como que al final, el divino ajedrez, tenía destinada jugadas diferentes, y tú la esquiva dama y yo el atolondrado rey habríamos de transitar por sendas opuestas, en alas diferentes del tablero. Y con todo —después de tantos años—, «no pudieron apartarte de mí las tempestades, ni las distancias agregaron tierra, al espacio de amor que conquistamos ».
Y por último, una pregunta que para mí es casi una duda existencial:
—¿Tú no eres testigo de Jehová, verdad?

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* Estoy hablando de «El impostor inverosímil, Tom Castro.» En una de las líneas del cuento, Borges se refiere a Roger Charles Tichborne como “el idolatrado hombre muerto”.

lunes, 26 de octubre de 2020

CONTINGENCIAS Y VIRTUDES PREMIO NOBEL DE LITERATURA

CONTINGENCIAS Y VIRTUDES
PREMIO NOBEL DE LITERATURA

Por: Jesús María Stapper


   Los “Premios Nobel” (Nobelpriset [sueco]), creados por el químico, ingeniero, inventor (dinamita) Alfred Bernhard Nobel, instituidos en 1895, entregados por vez primera en 1901, son: “reconocimiento a una contribución excepcional a la humanidad”. En profundo juicio, evalúan el Estudio en las ¡Áreas! ordenadas por el creador, y más tarde, por la Academia Sueca: (Matemáticas y […] nuevas áreas). Cuatro Instituciones (organismos) lo otorgan: el Nobel en Medicina corresponde al Instituto Karolinska, Literatura a la Academia Sueca. No olvido al Comité Noruego del Nobel y la Real Academia Sueca de Las Ciencias.


   Entro en consecuencia con el Área que “nos corresponde”: Literatura. Inicio con una premisa que nos enseñó Salman Rushdie en la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá: “Existe un hoyo abismal entre pretender ser escritor y serlo”. Agrego (responsabilidad mía) máxime: ser poeta. Hoy, por defecto, no virtud, a través de Medios Electrónicos –extremo virtual-, aparecen a diario “millones de escritores” que al instante logran “fama mundial”, y, por ende, cero –calidades- en lo que publican por supuesta literatura: la ridiculez cunde, enferma. Ahí el prurito consentido: “soy escritor, soy famoso, casi venerado dios, deidad artemisa”. No escribo, publico, me veneran. La Literatura requiere, amén de la contemplación y el silencio, una tarea de largo tiempo y mucho sacrificio, no es algo de azar generoso y circunstancia momentánea. Hoy existen “organizaciones mundiales de poetas” donde quienes fungen de directores y demás… no han escrito un verso (no tienen idea qué es, qué significa: poesía). Igual en narrativa (escritores). Pululan antologías innocuas desde lo literario, colijo en pleonasmo: ya hay más antologías que poetas o escritores. No obstante… sea todo en aras de la libertad. Mejor una humanidad que sueña y escribe, que una humanidad infame y criminal, valgan redundancias y cacofonías. Convalido mis palabras con lo expresado por el Nobel de Literatura, William Faulkner: “Creo que este honor no se confiere a mi persona sino a mi obra, la obra de toda una vida en la agonía y vicisitudes del espíritu humano, no por gloria ni en absoluto por lucro sino por crear de los elementos del espíritu humano algo que no existía”.

   El Premio Nobel de Literatura ostenta aciertos y equivocaciones, lo consideran escritores, críticos, profanos, especialistas. Siempre será así: habrá justicia, injusticia. Surge la pregunta sacramental: ¿Quiénes lo merecían? Y, no lo “alcanzaron”. En América Latina, a vuela pluma, presentamos nombres: Juan Rulfo, Julio Cortázar, Eduardo Galeano, Jorge Luis Borges, Héctor Rojas Herazo, Aurelio Arturo, (entre otros). Igual sucede en cada región, país, continente. Algunos ganadores, quizás rebeldes, por una circunstancia u otra, no lo recibieron: Boris Pasternak, Jean-Paul Sartre. El perfil crítico, reciente, hacia los ganadores, recae que algunos, tal vez, fueron otorgados no con base pulcra en la obra y el legado, sino desde una “concepción política”, fuere ejemplo entre los nuestros sudamericanos: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa (quizás opuestas ideologías). Pecado que, por antonomasia, no puede cometer la Academia Sueca. Atisbamos en los triunfadores, en riguroso juicio sueco, y desde nuestra “periferia literaria”, que hay connotadas diferencias entre el “valor triunfal” de una obra inmortal: Cien años de soledad (ejemplo), o en el agregado absoluto: toda la obra, resultado en la tarea escritural del escritor, así Vargas Llosa. En mi mente baila constante una inquietud: ¿Existen Nobeles entre ganadores del Premio Nobel? ¿Será Pablo Neruda el: ¡Padre Nobel!? Ustedes propondrán: Günter Grass, Naguib Mahfuz, José Saramago, Jon Maxwell Coetzee, Wiszlawa Zsymborska, Octavio Paz, a quienes quieran. Resulta evidente que algunos ganadores del premio Nobel, viven sus ¡Momentos In! antes y después de la ceremonia, en la Sala de Conciertos de Estocolmo, luego desaparecieron del Panorama Mundial de La Literatura, sucede con los artistas musicales contemporáneos –inmortales- cuyas mediocres famas demoran “medio día fulgurante” en la “performance mediática”.


   Premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca vive “propias contingencias” acerca de imparcialidad literaria o –política-, según la crítica mundial. Algunos remarcan la “tendencia socialista” de otrora. Resquemor no publicitado por inexistente contra José Saramago, nadie descalificó su distinción. Distinto fue para sectores colombianos ignorantes y retrógrados con García Márquez. Se increpó a la Academia que “no asistió” con el Premio a Jorge Luis Borges, hombre del barrio Palermo, Buenos Aires, “sindicado” de pertenecer a la burguesía con presencia derechista europea. Culpa quizás del académico sueco Arthur Ludkavist, -pecado de los suecos-. 

   Cuatro Premios Nobel logró el Sueño Literario de nuestro “cono suramericano”: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa. En Colombia “avezados críticos de literatura”, para demostrar que sí saben, en cada comentario o ensayo, sólo hablan de grandes e inmortales escritores, en los epígrafes y menciones: “lo que alguna vez: ellos… dijeron, en eso radica su impoluta, profunda sabiduría; en la constante, “nuestros analistas”: nada dicen con voz propia. Se “hermanan” tanto de los famosos que resultan familiares advenedizos so pretexto de alcanzar la: anhelada fama. Ahí la subvaloración de lo nuestro, por lo nuestro, no perdemos la condición inculcada de subalternos. 


   El Premio Nobel de Literatura 2020 otorgado a la poeta neoyorkina Louise Elisabeth Glück, de quien nunca leí nada, salvó por curiosidad, lo poco publicado en la internet como consecuencia del “momento in”. Si leo, bebo su obra, algún día, espero me lleve por sí misma al asombro, no espero más. Octavio Paz atisbó el romanticismo, dijo-: “¿Quién que es, no es romántico?”. Pregunto: ¿Quién que sea gran escritor, no es Escritor Nobel? Que importa si el ganador de un Premio de Literatura baila: polka, country, ranchera, candomblé… No importa su apellido: Soyinka, Gordimer, Golding, Seferis, Russel, Montale, Seifert. Los invito, entre copas de pálinka: gritemos ¡Eureka! junto a Imre Kertész.

Jesús María Stapper
Bogotá D. C.  Colombia, Sudamérica
Octubre 17 de 2020

lunes, 21 de septiembre de 2020

RAMIRO LAGOS CASTRO, LUZ EN UN LARGO CAMINO

RAMIRO LAGOS CASTRO

LUZ EN UN LARGO CAMINO 1

 Pido a los árboles de América

que te recuerden bien.

Pablo Zogoibi

Ramiro Lagos Castro: Colombia. País de estaciones verticales. Ascender o descender tierras colombianas, ejercicio que permite cambiar de clima, ambrosía para el alma. Logro con recorridos de pocos kilómetros. Emergen cordilleras,  elevadas mesetas. Ahí se encuentra  Bogotá, la fría Capital. Los océanos Atlántico y Pacífico prodigan su magia al territorio. A la altura del mar se extienden cálidas llanuras. La Cordillera de Los Andes colombiana posee agua de cristal en su cabeza inteligente y  canosa... Manantiales de agua pura, ambulan musicales. Entre nubes anida el Cóndor Legendario. Vuelan sueños gloriosos de un Pueblo épico. República impetuosa, pluricultural, multiétnica. 

Ramiro nació en Zapatoca: Ciudad Levítica. Atractivo pueblo del nororiente colombiano. Tierra natal, el aeda en capullo,  futuro bardo épico,   catedrático en potencia, abrió los ojos, vio el Cañón del Chicamocha. Agreste territorio, feracidad  generosa, donde vivir significa: ultranza. Vivir para el solaz, la plétora, la metáfora Nieto de un hacendado de Miranda, Provincia  García Rovira, Departamento de  Santander, coronel de la Guerra Mil Días. Una mujer de templo romano: Romelia Castro, su señora madre. Ella y siete hijos  hace casi un siglo, emprendieron a lomo de mula, a pie, una jornada de varios días, superaron caminos ariscos de las cabras. Cruzaron el rio Sogamoso. Llegaron a Bucaramanga: Ciudad Promesa.  Acogidos por la tía jardinera de nombre Trina. Rodeado de flores tropicales, en su casa, vivió diez años. 

Acólito de la Catedral Sagrada Familia. Estudió becado por sacerdotes en colegio privado de las hermanas Ramírez,  sólo asistían  niños de familias adineradas, vecindad en el Club del Comercio. Adolescente de pantalón largo. Va a Cali, estudia latín y sabiduría escolástica para ser “Ramiro El Monje”. Seminarista  recibió los votos, no se ordenó sacerdote. No soportó el voto de castidad, culpa de sugestivos cuerpos que beatriz-es,  isabel-es, marlene-s contoneaban en la Avenida Chile, capital Departamento del Valle. No fue aquel seminarista de los ojos negros de un poema, devoto que murió sin lamer labios sedientos de la enamorada silenciosa, vecina en el viejo convento, según versos de Miguel Ramos Cesteros. Cambia el pensamiento conservador hacia la justicia social de la revista “El Ensayo” que en la facultad teológica dirige. La luz de un escritor al andar se hace poeta. Le correspondió ser seminarista, vivió una larga carrera de parábolas, atisbó visos eternos de la libertad hispanoamericana. Su estro,  añoranzas,  visiones, construyen un legado  liberado y deliberado

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1 Texto  publicado en el libro Ramiro Lagos Castro: Luz en un largo camino, compilación de la escritora María Consuelo Barrios (Valencia- España). Sic Editorial Bucaramanga. En el libro: Un baúl lleno de bienes y otros textos de Jesús María Stapper, Caza de Libros Editores, Ibagué. 

universal. Toma a México por punto de partida, encuentra al poeta de protesta Efraín Huerta, entra en contacto con la Espiga Amotinada, uno de sus poetas  Jaime Labastida, Presidente de la Academia Mejicana de La Lengua.

El poeta Lagos Castro  vive la perennidad épica de las epopeyas  santandereanas del Cóndor y  de La Espiga de Aurelio Martínez Mutis. Lee a sus coterráneos. Entre renglones y charlas  comparte pueblos, casas, barrios, calles, caminos, prosas, versos, símiles, tropos. Halla la vorágine de su pensamiento libertario, recala su existencia en el Mester de  Rebeldía. Testigo ocular de la alquimia Güane: ancestros precolombinos. El Municipio del Socorro, imprimió en una bandera, su Índice Emancipador para la Libertad de América. Gestó  horizontes y porvenir para un Continente. Plasma en esquelas patrióticas el canto valiente de José Antonio Galán: El Comunero. Aprehende cantos oníricos. El hombre santandereano recio, alegre, vivaz, trabajador, generoso. Tiene consignas propias: ¡Siempre adelante... ni un paso atrás! y ¡Lo que ha de ser... sea! La mujer santandereana voluptuosa, aguerrida,  valiente: almíbar de mil sabores. Dueña de la campiña santandereana. No enajena su carácter, vive soberana. Antecedentes para Ramiro, se declara aeda trashumante. Su mochila llena de sueños, libros guardados en el alma,  millones de preguntas, rueda en senderos del Mundo. Hoy vemos los resultados portento de un profesor, crítico, amauta literario.

Un hombre humano...  demasiado humano

Transcurría la primavera de 1878 en Alemania, como homenaje a Voltaire tras el centenario de su muerte, el gran pensador y filósofo  Friedrich Nietzsche  publica una obra,  en primera edición dedicada al escritor francés, titulada: Humano, Demasiado Humano. Irreverente, me apropio del título, a manera de plagio,  por múltiples razones, lo entrego,  donación permanente a: ¡Ramiro Lagos Castro: Humanista demasiado humano! A lo largo de tres décadas, somos amigos. Conozco al insigne profesor, egregio escritor, ensayista consumado, crítico justo, conferenciante sapiente, investigador constante, poeta épico, “alfarero de voces”1, seminarista desertor, periodista de crónica, juglar actual. Eterno santandereano de “pie quebrado”, paladín de rebeldía.  Conozco  cuitas de su gesta académica, literaria, existencial, cuestiones que en Colombia pocos conocen. Compartimos tertulias, grupos literarios: El Callejón, El Peripatético. El Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, la Alianza Hispánica.  Compartimos café,  cerveza, vino, en cafeterías, discotecas, bares, plazoletas de mercado. Hacemos recorridos críticos por sectores subnormales de nuestras conciencias sociales. Acendrados sentimientos prodiga a la dama de Castilla, su María Consuelo Barrios de Lagos, mujer que “mantiene su pluma errante al ritmo de diáfana castellanía”2. 

Trebejos para una biografía inmensa

Origen indoamericano. Letra uno de la primera cosmogonía, inicial mañana del hombre. Voces yaravíes con  nostalgias y esperanzas. Cántigas y melodías fúnebres. Polluelos génesis del Cóndor americano, Ramiro Lagos Castro un recolector de voces épicas.  Compilador de cantos libertarios. Abanderado del mestizaje.  Cosechero del pensamiento latinoamericano de tantas patrias: Patria grande, distinta, dispareja, igual. Recoge el “rumor acaudalado que es para nuestra historia un testamento moral y libertario” de Alberto Cortez. Recoge las quejas de Oswaldo Guayasamín: “los niños de mi escuela no juegan con el niño indio”, “mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación. Pese a todo no hemos perdido la fe en el Hombre”. Recoge  voces de nuestra selva: “América debe ser para quienes de verdad la aman y aman a los americanos”. Pretende favorecernos  de las garras del “Águila imperial”, ellos  “quieren poner en esta capilla del Hombre toda la tragedia que hemos tenido a través de la vida y de la historia”. Colombia la colonia más obediente. 

Ramiro Lagos Castro estudió periodismo y filología hispánica en Madrid y Salamanca. Doctorado en filosofía y letras Universidad Javeriana de Bogotá. Seminarista  Universidad San Buenaventura de Bogotá. Director Diario El Frente de Bucaramanga. Secretario Técnico Cultural del Ministerio de Educación. Secretario Ejecutivo Comisión Nacional de la UNESCO. Profesor de Literatura hispanoamericana en Estados Unidos,  Universidad Notre Dame, Indiana. Director de la Cátedra de Literatura Hispanoamericana y Emeritus Professor   Universidad de Greensboro, Carolina del Norte (La universidad creó la beca Ramiro Lagos Castro). Fundador en España del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos. Fundador de la Alianza Hispánica. Miembro de distintas Academias. Escritor lírico, neorromántico y de protesta. Conferenciante  internacional. Galardonado en América, Europa, Medio Oriente. Su obra  objeto de estudio universitario  mundial. Aparece en antologías de América y Europa. Asistente a encuentros mundiales de escritores y catedráticos de literatura.

Investiga para su antología pionera: Mester de Rebeldía de la  Poesía Hispanoamericana. Viaja a Guatemala,  el Vicepresidente da bienvenida con un editorial periodístico, dice, “Nos visitan unas respetables barbas colombianas”. Va a Honduras, Salvador, Nicaragua,  encuentro con Ernesto Cardenal. Visitó el resto de América, investigó para otra antología titulada: Poetas Mujeres de Hispanoamérica. Su camino biográfico  se pobló de amigos intelectuales,  el poeta cholo Mario Florián, Xavier Abril crítico poético de Cesar Vallejo. Va el profesor junto a Martí: modelador de la nacionalidad, Ernesto Cardenal: teólogo de la liberación, Rubén Darío: su clarín liberador, Vallejo: “El pan nuestro”, Asturias: su “Credo”, Guillén: son de febril mestizaje. Escucha a  Neruda,  su canto al oído del leñador: “Eres hermosa y ancha Norte-América. / Vienes de humilde cuna como una lavandera, / junto a tus ríos, blanca.  Permanece Benedetti en tregua, Eduardo Galeano con  venas abiertas,  Whitman va con sus Hojas de Hierba. La marcha  continúa, los ojos se deben abrir más,  la conciencia es dignidad pura, la resignación es para los pendejos. Nos recalca  las palabras del poeta Fayad Jamís: “No hay más camino que la libertad, no hay más Patria que la libertad”. 

Ecos líricos de su voz intercontinental

Antes, otros escritores, trataron de discernir, su momento histórico. Lo hizo Pasternak a través de un artículo  publicado en el periódico Literatura e Izkustvo el 2 de abril de 1944,  hizo referencia de Verlaine en cuanto a la época que a éste le tocó vivir (época distinta a la de Stendhal, Merimée y Pushkin): “El siglo XIX había llegado a su apogeo e iba hacia el ocaso, con sus caprichos, el despotismo de la industria, las tormentas financieras y una sociedad compuesta de víctimas y de aprovechados”. El profesor Lagos  nos indica que hoy la vida sigue igual, seguro payador de los horizontes poéticos americanos. Advierte que nos alegramos con  falsos espejismos. Su fuente poética discierne. Su estro ilumina nuestra Identidad Latinoamericana sea a través de la poesía,  el ensayo,  la crónica,   la investigación. Encontramos en su luz una fuente llena de riqueza.

 Bibliografía del profesor Lagos:

Canción entre roca y nube (Madrid 1953), Briznas de una canción rota (Madrid 1954). Eduardo Carranza celebra este libro, declara para Lagos Castro su fulgurante amanecer poético: “En estos versos de tan galana inspiración, de tan gallarda andadura musical, de tan fresca y juvenil inspiración, amanece un verdadero poeta”. Los bardos de la revista Mito, Jorge Gaitán Durán y Eduardo Cote Lamus salvaguardan su voz en Europa. Sinfonía del corazón distante (Bogotá 1958), Visón del mundo eslavo (1960), Testimonio de las horas grises (Madrid 1964), Ritmos de vida cotidiana (Madrid 1966), Romances de pie quebrado (Bucaramanga 1970), Ráfagas y cántigas (Bucaramanga 1974), Poesía liberada y deliberada de Colombia –antología- (Bogotá 1976), Cantos de gesta comunera (Bogotá 1981), Romancero de Juan Pueblo (Bucaramanga 1981), Cantos de épica bolivariana (Bogotá 1992), Bodegones de eros y otros cantos (Bogotá 1995), Ensayos surgentes e insurgentes (Madrid 1999),  Cantos de la Epopeya de América (Madrid 2001), Cantar de otros cantares (Bucaramanga 2005), Vanguardia de pluma errante (Bucaramanga 2006), Frutología de eros, poesía y pintura (Bucaramanga 2007), Rimado del Cristo Roto (Bucaramanga 2008), Cantos de gesta comunera (Bucaramanga 2011).

Antologías internacionales: Ramiro  compilador y autor de Mester de rebeldía de la poesía hispanoamericana (Madrid 1974), Mujeres poetas de Hispanoamérica (Bogotá 1991), Voces femeninas del mundo hispánico (Bogotá 1991), Poetas sin fronteras (Madrid 2000), Soliluna de España –cantos de la otredad- (Madrid 2011). Ramiro Lagos, Voz épica de América (biografía) de Alicia Galaz – Vivar Welden (consagrada biógrafa de Neruda), (Bucaramanga 2005). Su obra aparece en Antología poética hispanoamericana 1978, Antología del soneto hispanoamericano 1984 de Óscar Ligaluppe, Ocho poetas hispanoamericanos en Madrid 1988. Alicia Galaz Vivar poetisa y catedrática lleva a estudio  la poética de Ramiro con una introvisión crítica de Ocho Voces Hispanoamericanas en Alta Marea de 1988. Antología de Poesía Santandereana 1994. 

Tertulias: El profesor Lagos asiduo asistente. Café Varela (germina la “Generación de la amistad” según Manuel Vegas Asín), tertulia  de Miguel Hernández, Pablo Neruda, León Felipe, Rubén Darío. Café Gijón,  también asistían los mencionados. La Ballena alegre (Café Lyon), Tertulia de los Guadalupanos (Colegio Mayor de Nuestra Señora de Guadalupe), La Cripta de Don Quijote (Café de Levante), Adelfas (Café Noche y Día), Los Amigos de Bécquer, El Circulo Filipino, Cultura Hispánica, El Ateneo y tertulias  Casas Regionales de Madrid. Ramiro conocido: “parlador de oficio”.

¡Buena siembra!  ¡Buena cosecha!

Lagos Castro un cerebro fugado. Ejerce la docencia universitaria con su talante de ensayista ‘scholars’. Igual que los profesores Rafael Gutiérrez Girardot en Alemania, Gustavo Correa y Carlos García Prada en Estados Unidos, Efer Arocha, Augusto Escobar Meza en Francia y Canadá. Habita entre  universidades de Estados Unidos y España. Va al exterior con su siembra de palabras  a partir de 1951. En 1966 un jurado integrado por los poetas Jorge Rojas, Aurelio Arturo  y Daniel Arango premia el libro Testimonio de las Horas Grises. En 1977  invitado de honor  a Lima, Asociación de Escritores del Perú, fundación del Instituto de Cultura Andina. Agosto 1982 asiste al VI Congreso Mundial de Poetas en Madrid, en El Ateneo comparte con Justo Jorge Padrón y Rafael Alberti. Escribió Ramiro una crónica  publicada en el Suplemento Literario del Periódico La Prensa de Nicaragua. Octubre 10 de 1990 homenaje a Ramiro Lagos en la Casa Regional de Guadalajara en Madrid. En 1991 Ramiro Lagos  seleccionado por un Jurado Nacional de Académicos,  recibió el premio “Laurel de Oro”, Orden Rafael Ortiz González, en la Academia de Historia de Santander, Bucaramanga. En 1996 la Universidad Católica en Bogotá  le rinde homenaje. Agosto 26 de 2001 recibe  placa, Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, presenta sus libros Poetas sin Fronteras y Cantos de la Epopeya de América. La poetisa Iliana Godoy oferente de homenaje a Ramiro celebrado en La Capilla Alfonsina, Biblioteca Alfonso Reyes de esta ciudad,  28 de agosto,  mismo año. Año 2001, presentación del libro Ensayos Surgentes e Insurgentes, homenaje a Ramiro Lagos en el Salón Miguel de Cervantes, Casa América de Madrid, en Salamanca, España, oferentes Luis Sainz de Medrano fundador Cátedra Rubén Darío, Universidad Complutense y Octavio Uña Juárez catedrático  Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Presidente del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos. Lagos Castro  va tras los “Ecos árabes en la literatura hispanoamericana”,  sube sobre el lomo reseco de “los lánguidos camellos de elásticas cervices” del poeta Guillermo Valencia. Junto al poeta cubano Julián del Casal  hacen parte de la “Caravana de Argel”, van por la llanura africana,  miran expirar el día árabe. Junto a Martí, Ramiro, saluda: “Sin pompa falsa ¡oh árabe! Saludo / de tu libertad, tu tienda, tu caballo”. Ramiro  oasis poético en  la duna,   acompaña la caravana que integran los rapsodas  árabes. El mérito  llevó al vate colombiano,  asistente al Congreso Internacional de Civilización Andalusí celebrado en El Cairo, año 2001. Su poema La Intifada  declamado en Árabe por el doctor Abdel-Fattah Awad Jefe del Departamento de Lenguas de la Universidad de El Cairo. Prosigue trashumante, retorna a Egipto durante el Ramadán del 2003. Va a las universidades egipcias, dicta  conferencias. A Egipto lleva lo nuestro,  nos trae  leyendas, pirámides, faraones, y sus Kasidas.

Mirada múltiple hacia su entorno de catedrático y poeta pregonero

La propiedad catedrática del profesor Ramiro  irradia  buenas enseñanzas a sus educandos de todos los países. Su legado diáfano, expuesto con razón pura,  validez requerida, trabajo dirigido a múltiples culturas. En síntesis un reconocimiento mundial a su docencia.  Dice   el catedrático Octavio Uña Juárez: “Difícil saber los miles de estudiantes del continente americano, que, guiados por su palabra, han contemplado Santiago, Granada, Sevilla, Mérida, Salamanca, Barcelona o Madrid y sus cercanías históricas y estéticas. Desde la cultura monumental y acumulada de El Prado, El Escorial, Ávila o Toledo hasta las variaciones de la aceituna en el sur o los caldos de Bierzo o de Jerez. Que de todo “sabe” este profesor y escritor, este poeta y viajero de enclaves secretos (Yo lo sorprendía en la Universidad de Boston disertando sobre la variedad de aperitivos que van desde sus “Bodegones de Eros” hasta el saboreo lírico de “Madrigal de las Altas Torres” y las hispánicas “Letanías al señor Don Quijote”)3. Compilar conceptos, significa  larga entrega. El escritor Pedro Gómez Valderrama presenta a su coterráneo en la Biblioteca Nacional de España, 1992,  “Ramiro Lagos, poeta fino y andariego, ensayista diestro y conocedor de los mundos que habita, ha hecho aportes importantes al conocimiento de la literatura colombiana y de toda Hispanoamérica. Su voz vigorosa de poeta es la voz del crítico sereno”4.  El  actor español José María Cañete indica: “Ramiro Lagos, todavía adolescente,  y paseando el despertar de la piel por la intensidad de su Colombia natal, proyectó una estructura natal de la vida. Ahora, en su más espléndida madurez, y después de haber recorrido todas las sensaciones, nos regala, una geografía para el buen caminar de los paladares exquisitos”5. Otto Morales Benítez murmura, “...Es un santandereano que ha entendido y comprendido la dimensión de la revolución comunera. Él, además, nos habla en el propio idioma de las gentes, nos trae, a la memoria los machetes, sus ríos, los caminos de Colombia. Vamos detrás de las huellas que dejaron los comuneros repasando las estrofas magníficas de Ramiro Lagos”6. El poeta Helcías Martán Góngora dice: “Siguiendo la línea del reencuentro histórico y telúrico que se nutre en la raíz popular triétnica del hombre americano, es Ramiro Lagos un fiel y desvelado continuador de la corriente continental, de la cual son máximos exponentes Pablo Neruda y Ernesto Cardenal. El mérito de Ramiro Lagos es el de haber sacado del museo secreto la verdadera efigie de Galán, para ponerla a galopar sobre el lomo endecasílabo de la octava real, por los caminos libres del idioma español. El Galán de Lagos no es de bronce, mármol  o piedra épica, sino que en la palabra del poeta santandereano reencarna en cuerpo y alma nuestro caudillo precursor”7. Rafael Díaz Borbón expresa, “Nuestro compatriota Lagos, está en la confluencia de tradición clásica y contemporaneidad del más rancio clasicismo de la forma y el toque de actualizada sensibilidad social e histórica latinoamericana”8. 

La cosecha de comentarios  proviene de distintos lugares, tiene variados matices, múltiples concepciones. José Andrés Rivas, Duke University (Estados  Unidos),  Universidad Nacional Santiago del Estero (Argentina), dijo: “Con estos cantos de épica bolivariana Ramiro Lagos se incorpora a esta vasta corriente de la exaltación del héroe. Su libro continúa en aquella línea que ya habían comenzado con sus canciones anónimas los hombres y mujeres que habían acompañado al Libertador y que luego continuarían escritores más doctos y de más alto vuelo. Lagos, que conoce a unos y a otros, elige para sus versos un camino poco frecuentado. Sus Cantos... tienen una medida y un tono que recuerdan un libro memorable: La Araucana, de Alonso de Ercilla”9. Alicia Galaz-Vivar Welden,  University of Tennessee (Estados Unidos)   comenta, “La poesía de Ramiro Lagos desde sus principios presentó un tono social que recoge la pulsación histórica no solo de su país sino de América. Es esta tónica la que veremos revitalizada con el poema épico a Bolívar. Emerge este héroe como un guía de todos los pueblos latinoamericanos. La gesta heroica es presentada a través de una poesía social que recoge la voz multitudinaria de una América que fue heroica en su lucha”. Explica la poetisa de Valparaíso: “Todo auténtico poeta necesita reflejar a su pueblo y, más allá, a su continente y, más allá aún, a todo el linaje humano. Es una preocupación legítima. A Ramiro Lagos le duele América: Indo América… Ve los caminos torcidos de la justicia o las tiranías del poder, y como un nuevo adalid de nuestro siglo nos reitera la gesta de Simón Bolívar con una gallardía cuyo valor y esfuerzo nadie osaría desmentir”10. Carmen Sotomayor, PH.D. University of Nort Carolina, Greensboro (Estados Unidos) narra, “Ramiro Lagos, escritor y profesor universitario, oriundo de Colombia, es reconocido internacionalmente como autor de tres antologías: Mester de rebeldía de la poesía hispanoamericana, Mujeres poetas de Hispanoamérica y Voces femeninas del mundo hispánico. Como investigador y crítico se ha especializado en la poesía hispánica y de protesta desde su cátedra de literatura en Estados Unidos”11. Octavio Uña Juárez, catedrático  Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, expresa, “Asiste lo vivido”, confesaba Quevedo en punto y hora. Y ello de manera especial cuando la biografía es un tratado de la vida intensa. Que éste es el caso de Ramiro Lagos, profesor universitario, poeta, ensayista, crítico literario, antólogo, periodista. Hombre de vasta cultura, colombiano de buena pasta y de buen decir. Múltiple y acumulado, camina su memorial heterónomo: desde Ramiro el monje, el glorioso Don Ramiro (por la “gloria”, que decía el otro), hasta Ramiro primero de Macondo y quinto de Madrid. Este Lagos que aquí escribe una vez más, es, ante todo y sobre todo, un “caballero andante de la lengua”, y por ello sobrepasa mundos, muros, fuertes, y fronteras. O dicho de otro modo, vive en varias tradiciones de la hermosa lengua de Castilla: la barroca y creativa del Caribe y Altiplano colombianos y la tersa y “cheli” del Madrid de sus sueños (quevedianos estos por cierto, allá por Chamberí, que él transita bajo luz de estrellas, en cualquier dirección y hacia ninguna parte), porque convencido va siempre de aquella célebre proposición heideggeriana que quiere el lenguaje como “casa del ser”. Y no solamente la ejerce hermosamente hablada a lo colombiano clásico sino que de ella cuida vigilante como arconte trasatlántico. Tal ciudadanía literaria le adviene por habitar poéticamente el mundo, como su admirado Hóldërlin quería. Lagos es sujeto de amplia experiencia  y ancho mundo: Universidades y centros de cultura de Colombia y de Estados Unidos –su reconocido trabajo en las Universidades de Notre Dame y Carolina del Norte-, su paso por la UNESCO, su ruta jacobea, múltiple y permanente por España, desde su baricentro de encuentros y de encantos: el viejo Café Varela, los “Versos de medianoche”, bajo las lunas del amanecer. Ramiro Lagos pertenece por derecho propio a los “Monarcas del hispanismo”, de amplío e intenso reinado, pero con gobiernos y providencias de paciencia, magnanimidad y humor sin límites. Nunca hizo su yo el virgiliano “Fugit irreparabile tempus”, antes al contrario renovaba día a día su fe en el “Vivamos la hora presente” renacentista y combativo”12.

Fui oferente, Casa del Gran Santander, Bogotá, libro Rimado del Cristo Roto, autor  Ramiro, diciembre de 2008,  presento apartes: “Una visión particular, desde la periferia, me permite acercarme al nuevo libro del más osado y contemporáneo juglar de clerecía, Ramiro Lagos Castro, cuyo título: Rimado del Cristo Roto. Esculca el autor, allende las Cristíadas, los vericuetos que contienen escritos poéticos que  concurren con sus versos para la denuncia escueta sobre la venta  de cada dios; y por ende, sobre la descuartización permanente de Cristo. Lo hace igual que Dante en su “intento  de reconquistar la creación de Dios para alterar el destino del hombre”. Si Dante es guiado por Virgilio y luego por Beatriz, Ramiro Lagos  guiado por la necesidad suprema del hombre miserable y su impotencia  y la musa suprema que halla en los gemidos de las voces poéticas que denuncian. De alguna manera, al igual que Dante y Virgilio, Ramiro  trata de redimir al hombre de su infamia contra el hombre. Bien sabe nuestro vate santandereano, como sabe Baudelaire que: “un pueblo de demonios danza en nuestras cabezas”,  saben ellos dos, que ante la pérdida del poder de Dios, “el diablo  maneja los hilos que nos mueven”. Inmerso dentro del Mester de Clerecía,  gran testigo  scholars,  un fabuloso actor, Ramiro Lagos,  por sí mismo, la palabra y el testimonio 

Académicos, escritores, periodistas, críticos,   evalúan, comentan, la docencia y creación de Ramiro a través de artículos, ensayos, biografías. Nombres en breve selección: Manuel Vegas Asín, Otto Morales Benítez, Sergio Rangel Consuegra, Manuel Dicenta, Tomás Paredes, Patricia Suárez, Alicia Galaz Vivar–Welden, Gonzalo Lamus, Manuel Martínez Remis, Diego de Figueroa, Soledad Santamaría, Iliana Godoy, Fernando Operé, Antonio Barbagallo, Fernando Caro, Jaime Ferrán, Eduardo Carranza, Aurelio Arturo, Alberto Lauro, José Hierro, Federico Carlos Sainz de Robles, José María Pemán, Jesús María Stapper, Octavio Uña Juárez, José Andrés Rivas, Rafael Díaz Borbón, Pedro Gómez Valderrama, Helcías Martán Góngora, Carmen Sotomayor, José María Cañete.

Libreta en mano, grabadora, al ejercicio periodístico

En el desarrollo de su periodismo Ramiro  fue tras la voz de  figuras del pensamiento y la creación universal. Sustraigo somera muestra de entrevistados: Marcelino Menéndez Pidal (Presidente  Real Academia de la Lengua Española), Vicente Aleixandre (Premio Nobel), Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Camilo José Cela (Premio Nobel), Buero Vallejo (dramaturgo), Wenceslao Fernández Flórez (humorista), Julián Marías Aguilera, filósofo, destacado discípulo de Ortega y Gasset, cofundador con éste, del Instituto de Humanidades de Madrid.

Alfabeto de un crucigrama existencial poético y épico

Pocos hombres, con certera propiedad, llenan durante su vida un amplio mundo de crucigramas existenciales.  Ramiro Lagos ostenta el halago propio del deber cumplido,  dan fe: La Universidad de Notre Dame en Indiana y la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro, donde fue Director de La Cátedra de Literatura Hispanoamericana. Ahora  Emeritus Professor. Propiedad resultado de una formación múltiple, una notable erudición, en sana emulación de Gastón Bachelard. La repercusión de sus antologías, congregan poetas de posiciones variadas,  atrapa la diversidad. Enaltece el valor creativo de la mujer poeta. Ambula el talante  de sus libros, sus versos, sus tesis, su pensamiento. Lagos Castro de carne y hueso,  hombre de pelo crespo, barba pronunciada,  masculina estampa,   menesteres de Quijote,  menesteres de Sancho. Honrado con la vida  al tenor de su elocuencia. Voz épica que va de Alaska a La Patagonia, de Rapa Nui a Chichén Itzá. Va de Bucaramanga a Greensboro o Madrid o París. Va de Sudamérica al corazón de Europa. 

Voces extraídas por Lagos Castro,  inmersas en abecedario de su diccionario de investigador santandereano. Su enciclopedia de excelsa policromía y variados cantos, manifiesto de un valioso crucigrama existencial-épico-poético. Ubico algunos nombres impresos por una causa u otra: La Gaitana: capitana del pueblo indio, madre de la revolución. Policarpa Salavarrieta: La pola: nuestra heroína sagrada. Manuela Beltrán: mujer altanera y rebelde. José Antonio Galán: el Comunero. Simón Bolívar: El Libertador. Antonio Nariño: adalid de los Derechos del Hombre. Caupolicán: caudillo araucano. José de San Martín: de Yapeyú, de Corrientes, oferente de libertad. José Martí: líder del modernismo hispanoamericano. Emiliano Zapata, Francisco “Pancho” Villa: mejicanos sumados a la voz poética de “otro charro”: Octavio Paz, quien mira al pasado y su legado,  nos dice: “El proceso es circular. La búsqueda de un futuro termina siempre en la reconquista de un pasado. Ese pasado no es menos nuevo que el futuro: es un pasado reinventado. Cada instante nace un pasado y se apaga un futuro”.  Encontramos  a Juan Rulfo y los sufrimientos de su tierra en Pedro Páramo. 

Camina el poeta Lagos en el Mester de Juglaría. Van a la mención: Bartolomé Hidalgo, Candelario Obeso, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sossa, Facundo Cabral, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez. En “otros términos” encontramos a Sor Juana Inés de la Cruz, Sor Josefa del Castillo,  lo místico tiene espacio propio  así como lo tienen “Las Viñas de Engadí”. Recorremos renglones, encontramos la historia de una pila bautismal de antecedente inmemorial, nombres sin cesar: Rubén Darío, Amado Nervo, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, César Vallejo, Gabriela Mistral,  José Asunción Silva, Alfonsina Storni, José Lezama Lima, Nicanor Parra, Alejo Carpentier, Rafael Alberti, Jorge Luis Borges, José Eustasio Rivera, Alejandra Pizarnik, Meira del Mar, Laura Victoria, Juan José Tablada, José Santos Chocano, Vicente Aleixandre, León de Greiff, Rafael Maya, Fernando Soto Aparicio, Sergio Macías, Nivaria Tejera, Fernando Operé, Becky Rubinstein, Marta Madrigal, Louis Bourne, Mayrata O’wisiedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Aurelio Arturo, Matilde Espinosa de Pérez, Emilia Ayarza de Herrera, Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Miguel de Cervantes Saavedra, Porfirio Barba-Jacob, Gonzalo Arango, José Luis Díaz-Granados, Rafael Pombo, Serguéi Esenin, Antón Chéjov, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Mario Benedetti, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Arthur Rimbaud, Luis Cernuda, Rainer María Rilke, Pedro Calderón de la Barca, Violeta Parra, Maruja Vieira, María Mercedes Carranza, Carmen de Gómez Mejía, Juana de Ibarbourou, Dora Castellanos, Jorge Manrique, Víctor Hugo, Miguel Ángel Asturias, Ismael  Enrique Arciniegas, Pedro Gómez Valderrama, Sergio Rangel Consuegra, Manuel Serrano Blanco, Vladímir Maiacovski, Stephane Mallarmé, Charles Baudelaire, Bertolt Brecht, Julio Cortázar, Jorge Rojas, Jorge Gaitán Durán,  Vicente Huidobro. Lista interminable. La presente crónica: reconocimiento a extensa y prodigiosa senda de centenario trasegar, a su refulgente ‘luz en un largo camino’, a su vitalidad perenne, a su eterna juventud, Ramiro Lagos

Bibliografía

1- Acróstico, Soledad Santamaría, Directora Tertulia Dos mil,   homenaje a Ramiro Lagos Castro,  10 de octubre de 1990, Casa de Guadalajara en Madrid.

2- Dedicatoria a su esposa Consuelo Barrios de Lagos, libro Vanguardia de Pluma Errante de Ramiro Lagos Castro. Editorial Sic-Bucaramanga.

3- “Prólogo, Ensayos surgentes e insurgentes- Octavio Uña Juárez -     Editorial Verbum –Madrid – España.

4- Portada: solapa. Pedro Gómez Valderrama. Bodegones de Eros, Tercer Mundo Editores –Bogotá D. C.

5- Bodegones de Eros y Otros Cantos. José María Cañete.  Tercer   Mundo Editores – Bogotá D. C.

6- Solapa. Cantos de Épica Bolivariana. Otto Morales Benítez. Centro de Estudios Poéticos Hispánicos: Madrid –U. S. A. –Bogotá. Tercer Mundo Editores –Bogotá D. C.

7- Solapa. Cantos de Épica Bolivariana. Helcías Martán Góngora. Centro de Estudios Poéticos Hispánicos: Madrid- U. S. A. – Bogotá. Tercer Mundo Editores -Bogotá D. C.

8- Solapa. Cantos de Épica Bolivariana. Rafael Díaz Borbón. Centro de Estudios Poéticos Hispánicos Madrid –U. S. A. –Bogotá. Tercer Mundo Editores –Bogotá D. C.

9- Apertura (prólogo). Cantos de Épica Bolivariana. José Andrés Rivas. Centro de Estudios Poéticos Hispánicos Madrid –U. S. A. – Bogotá. Tercer Mundo Editores –Bogotá D. C.

10- La poesía de Ramiro Lagos. Cantos de Épica Bolivariana. Alicia Galaz. Centro de Estudios Poéticos Hispánicos  Madrid –U. S. A. – Bogotá. Tercer Mundo Editores- Bogotá D. C.

11- Portada. Cantos de Épica Bolivariana. Carmen Sotomayor. Centro de Estudios Poéticos Hispánicos Madrid –U. S. A. – Bogotá. Tercer Mundo Editores Bogotá D. C.

-Prólogo: Ensayos Surgentes e Insurgentes. Octavio Uña Juárez. Editorial Verbum. Madrid –España.

-Cantos de Gesta Comunera: Ediciones Tercer Mundo 1981. Ramiro Lagos. Bogotá-  Colombia.

-Cantos de Épica Bolivariana: Tercer Mundo Editores 1992. Ramiro Lagos. Bogotá –Colombia.

-Bodegones de Eros y Otros Cantos: Tercer Mundo Editores 1995. Ramiro Lagos. Bogotá –Colombia.

-Poesía Santandereana: Antología 1994. Gobernación de Santander.  José  Ortega  Moreno y  Luis  Lloreda.

-Ensayos Surgentes e Insurgentes: Editorial Verbum 1999. Ramiro Lagos. Madrid –España.

-Poetas sin Fronteras: Editorial Verbum 2000. Ramiro Lagos. Madrid –España.

-Debut Lírico: Editorial Sic 2006. Ramiro Lagos (poeta invitado). Bucaramanga –Colombia

-Vanguardia de Pluma Errante: Editorial Sic 2006. Ramiro Lagos. Bucaramanga –Colombia.

-Poemas de la Calle Interior: Editorial Panamericana 2007. Jesús María Stapper. Bogotá –Colombia.

-Cantar de otros cantares: Editorial Sic 2005 Ramiro Lagos. Bucaramanga –Colombia.

-Frutología de eros. Editorial Sic 2007. Ramiro Lagos. Bucaramanga –Colombia.

-Cantos de gesta comunera. Editorial Sic 2011. Ramiro Lagos. Bucaramanga – Colombia.


Jesús María Stapper

Enero 15 de 2012 

Bogotá. D. C. Colombia, Sudamérica