Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional
Edición N° 33


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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martes, 21 de noviembre de 2017

UNA GOTA DE AGUA PARA MAÑANA


UNA GOTA DE AGUA PARA MAÑANA
Tratado desde una perspectiva idealista
Por: Jesús María Stapper
   
Una gota de agua estableció su lar mágico en el origen de la vida. El agua es, sin duda, la definición exacta de toda génesis. Una gota de agua acampa en el centro del corazón del hombre. El agua es un manifiesto de esperanza, es una proclama de existencia. Del agua depende la supervivencia de las especies, racionales, irracionales y vegetales. Por fortuna, aún hoy, el agua es una realidad líquida-tangible y verdadera. Es  también una virtualidad manifiesta gaseosa-intangible y verdadera. Todavía la saboreamos de pies a cabeza como lo hacemos cuando estamos frente a la generosa desnudez de la mujer que deseamos. La palpamos en las sombras de las nubes que van de fiesta, hacia los crepúsculos, hacia los ocasos. Nos percatamos de su existencia cuando nos estremece con su milenario alfabeto de relámpagos y truenos. La sentimos en las gotas que vagan por nuestras melenas. Una gota de agua nos lleva al asombro cuando la vemos estacionada en los pezones erizados de la empapada dama que pasa por la esquina de nuestras calles cercanas. El agua es éxtasis, es espectáculo, es música, es nutriente, es transparencia, es virtud, es paraíso. El agua tiene cuerpo, tiene alma, tiene espíritu. El agua tiene, por sí misma, todo cuanto le hace falta.

   Que maravilloso es cuando el agua nos habla con su cristalino lenguaje de cascada o con la  voz pasajera y sonámbula de los ríos andariegos. El agua tiene canto de selva… tiene manifestación de altivos ecos cuando irrumpe por la manigua. El agua tiene labios salados cuando nos habla de las soledades y  de los sueños del mar infinito. Cuánto nos alucina con sus enigmas grabados y escondidos bajo la piel de sus pozos profundos. Caronte el antiquísimo barquero todavía navega buscando tu corazón y tu sagrado vientre.  Eneas aún prosigue en la aguerrida lucha contra tus turbulencias grises. Johnny Weissmüller todavía bebe agua de un arroyo diamantino, todavía celebra sus lianas, aguas abajo. Todavía existen bogas que narran tus tempestades de media noche… sortilegio tuyo: gota de agua enardecida. El agua-océano de la tierra calma la sed de las estrellas perdidas. El agua-océano silba su canción delirante  para enamorar a los oídos de los universos desconocidos.

   Gota de agua generosa y mansa, de ti dicen que no sabes hablar, pero seguro, sé que entiendes, por ello, te hago una confesión sincera y una advertencia de alto apremio. Existe sobre la tierra un depredador infame, es por defecto, el máximo depredador, es quizás el  depredador consciente. Es el único depredador de todo, depredador del agua, depredador de la tierra, depredador del universo, depredador del hombre. Ese hombre depredador del hombre es el hombre. Ese hombre depredador también soy yo. ¡Qué vergüenza! El hombre, repleto de egoísmo, de prepotencia, de ignorancia, no sabe de tu generosidad, no entiende de tu calidad dadora de nacimiento y dadora de la permanencia de la vida cuando está viva.

   De manera rauda, cual creciente alborotada y sin destino, al agua la estamos matando sin consideración alguna. Tal vez somos los peores seres por cuánto somos más salvajes que la más catastrófica de las avalanchas. Por depredación infame, mañana, el agua será una metáfora cernida a través de la melancolía, la añoranza y el deseo. El agua estará de manera figurada en el eco no cristalino de un verso escrito con las sílabas del espejismo,  en los umbrales de la última  sed.  El agua será un recuerdo mudo del pretérito agreste, indomable y salvaje que habitaba entre los humedales de las arboledas pasadas. El recuerdo del agua habitará entre las reminiscencias y los clamores del  idealismo de los últimos hombres moribundos… y será  el final de una especie. Y será el final de todo lo viviente y de todo lo que esté por nacer. La existencia de una gota de agua para mañana será una cuestión de fe. Será la invocación abnegada  pero sin resolver, de la procesión humana que cabizbaja, bajo faroles encendidos, caminará sin alternativa, hacia la extinción. Sucederá, sin duda alguna, porque el ‘conglomerado humano’ crece y los recursos naturales de-crecen. 

   Día a día desaparecen los caminos reales del agua, hechos por el agua, para el agua. Ya no escuchamos como antes, las voces históricas y los lenguajes eternos de los ríos que iban de paso, pero proseguían con su legado, en los mismos lugares. Y ¿en dónde están las inmensas boinas de nieve? Las charcas en donde nadé tantas veces están vestidas de arena reseca, están vestidas de escombros.  Sobre la fuente (que tanto me inspiraba) construyeron una porqueriza. La porqueriza (de una multinacional), dicen, da plata; la fuente únicamente nos daba en-sueños e ilusiones, y me dio el placer inolvidable de febriles romances. 

   Los imperios y las multinacionales, a ultranza, injusticia y salvajismo, “dueños y dueñas de todo por orden divino”, incluyendo la vida y la muerte, tienen autorización celestial para arrasar y matar sin piedad, al igual que hoy tienen los ojos puestos, con intereses mezquinos, sobre ti mi pequeña gota de agua habitante de la tierra. Te quieren encerrar y te quieren vender. El agua pierde su libertad cuando la envasan para venderla en frascos de plástico, eso, yo lo entiendo, y me declaro  aliado tuyo y de tu libertad, amada gota de agua.

   Sabemos que pronto, a través de una vil estrategia, serán declaradas “guerras de baja intensidad” entre los pueblos hermanos que habitan en la vastedad amazónica. Después, hombre amazónico, si no te extingues en “las confrontaciones”, y si quieres vivir, pagarás como un condenado, por tu propia agua. Pagarás a los hombres imperiales que armados con misiles y balas de oro, son santos y son benditos, y que a  fuego y publicidad barata, usurparán tus suelos y se llevarán tu riqueza. Y no será solamente la Amazonía, será cualquier lugar en donde el agua pura brote de la tierra  y salga desprevenida, a caminar por ahí... 

   Sabemos que mañana no habrá una gota de agua para el día siguiente. En una cercana mañana el hombre dará su existencia porque a sus labios los lime una gota de agua, porque a su boca llegue el sabor del rocío irrigado en  la pequeña hoja de un arbusto de la vecindad. Gota de agua convócanos de nuevo al encuentro con tu imagen santa, con tu estadio sagrado. Gota de agua, por favor, no te vayas nunca de la Pachamama.  Invítanos a descubrir, contigo, lo inefable y milagroso de la tierra santa. Gota de agua carente de egoísmos, y de otros defectos, estoy seguro que si tú salvas a un solo hombre quizás logres salvarnos a todos. Cuando una gota de agua valga más que la vida de un ser humano valdrá más que la inteligencia del hombre. Lo peor de todo está en que hacia allá vamos. Y de la manera en que vamos, llegaremos pronto. ¡Qué pesar! Difícil tarea tienes gota de agua, pero no imposible, debes lograr que todos los hombres seamos tus amigos. Y yo, Hombre, me convoco, y me declaro amigo del agua, de una gota de agua para mañana. Agua bendita por favor ¡sálvanos! Gota de agua, de mi parte te declaro un ser libre, y por lo tanto, te digo: vete a caminar por donde quieras. Creo que la humanidad entera no necesita más oro: “áureo destello de separación, miseria y muerte”. Creo que la humanidad entera lo que necesita es más vida para vivir más. Debemos impedir que el hombre asesine a la naturaleza, y por ende, que el hombre asesine para siempre, al hombre.

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