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Edición N° 33


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Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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sábado, 11 de abril de 2015

La Urraka tierra de la amistad

LOS HUESPEDES SECRETOS: TERRITORIO DE RECUERDOS Y DE SUEÑOS 

Por Conrado Alzate Valencia

El olvido no existe. El olvido es una mentira. “…el olvido es la única venganza y el único perdón”, nos dice Borges. Claro, olvidar el nombre de  faraones, de emperadores, de reyes y tiranos; es decir de los que siempre buscaron la gloria, puede ser una venganza y recordarlos sin resentimientos puede se un perdón; olvidar el rostro severo de nuestros enemigos también puede ser un acto de venganza y recordarlos sin odio puede ser un acto de perdón.  
   
Existe la memoria y en ella un mare mágnum de seres, de cosas y recuerdos. Existe también la tristeza y la añoranza, que no son tan malas como piensan muchos, pues según Carlos Castañeda: “Uno no está completo sin tristeza ni añoranza, pues sin ellas no hay sobriedad, no hay gentileza. La sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin sobriedad son inútiles”.

Ahora bien, por las páginas de Los huéspedes secretos (Tuluá: Universidad Central del Valle del Cauca, 2014), discurren sombras, fantasmas, brujas, muertos, animales que habitan la memoria, intrusos y añoranzas que mantienen en constante ebullición el alma de su autor. Se trata de una obra hecha de recuerdos, de muchos recuerdos que son “sangre, mirada, gesto” y poema.    

Pero los huéspedes secretos / se han tomado por asalto este cuerpo / y nada puedo hacer. (Los huéspedes secretos)

y maldigo al intruso que se apodera de mis días. (Evaluación personal sobre mi cuerpo)

El universo onírico es leitmotiv en el libro de Juan Carlos Acevedo Ramos. El poeta es un niño con la edad de un adulto, un niño viajero que tiene la llave para entrar, cuando le provoca, al vasto reino de los sueños, donde puede hallar con facilidad la voz dulce de los abuelos, la mano protectora del padre, la alegría de su perro fiel y su carrito de madera. 

El niño que fui / juega a ser feliz / en el álbum de los sueños. (Teatro de la memoria)

Pero el poeta temeroso, no quiere salir de sus sueños, del “metálico cielo de los sueños”, para escribirlo con sus palabras. Se aferra a ellos y los defiende como Freud. Y al abandonar su territorio mágico vuelve a la cruel realidad: un mundo de injusticias, de miedo, de sangre, de muerte y soledad.   

Al despertar / la soledad de la casa me llena de horror. (Teatro de la memoria)     

Otro leitmotiv en  la nueva creación poética de Acevedo Ramos es el regreso al paraíso de la niñez, donde todo es maravilloso, feliz e inocente como los ángeles, los niños y los pájaros. 

Regresar al patio de la infancia / donde todo continúa intacto: / los juguetes, los colores, / las ranas, los besos robados… (Palabras para disolver las horas de la inocencia)

La tarde, lenta y luminosa,  / llega a tu estancia / para decir / -con el mudo lenguaje de los árboles- / que tu infancia te reclama. (Regreso al árbol de la infancia)

A propósito de la infancia, Juan Manuel Roca expresa: “Ah, pero también tiene a su alcance el exorcismo de la patria perdida de la infancia, ‘donde todo continúa intacto` y ya uno es el invadido invasor que regresa a bordo de un tren que viene desde una estación desolada”

Otro motivo central que se repite en  Los huéspedes secretos son las palabras. Aquí las palabras son poder, amenazante espada de luz, flecha ígnea, exorcismo poderoso capaz de ahuyentar el demonio de oscuros sentimientos.

Soy un hombre simple / que amenaza al odio con palabras… (Fantasma del viento)

Soy un hombre encerrado en sus palabras. (Fantasma del viento)

Sobre las palabras, el mismo Roca señala: “Es la lucha porque esas palabras que lo habitan, como lo hacen sus ‘huéspedes secretos`, salgan de sí y traduzcan su adentro, como si el poema fuera el estímulo, la ganzúa, el señuelo, el anzuelo o la llave que extrae del silencio esas voces, esos vocablos que guarda como preciados amuletos”.      

Otra preocupación del poeta es la nostalgia por el tiempo ido, el tiempo inexorable que sólo sabe sumar años, pliegues y recuerdos a nuestro calendario y que cada día nos aleja más del paraíso amado de la niñez.

Y me recuerdas que el tiempo –ajeno y amargo- / es apenas un beso  o una caricia / en medio de los sueños donde siempre llueve. (Un tren silba para encender la ausencia)

Por contera, Los huéspedes secretos, de la colección CantaRana, que dirige acertadamente el maestro Omar Ortiz Forero y prologado magistralmente por Juan Manuel Roca, el más importante poeta de nuestro país en la actualidad, es un libro de veintiún poemas característicos, acendrados, conmovedores, sobrios, profundos y luminosos,  que  ubican  a Juan Carlos Acevedo Ramos en el estrado de los grandes de la lírica colombiana. 

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