Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional
Edición N° 33


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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viernes, 18 de febrero de 2011

La poesía que todo lo ve en La Urraka

CEMENTERIO BAJO DE LA LAGUNA NEGRA

Aquí la sombra del cielo escarba,
es puramente aproximación secundaria del cielo,
calcomanía del cielo,
estrella que estalla en medio de todas las estrellas más
ordinarias.
Los edificios destruidos por los deslumbres sin alas
son más pequeños que yo,
Una estrella obscura para cada residente que duerme
sin el cuidado de ningún ángel.
En el corchete de pastor una trampa de pajarillos cuelga vacío.
Ni se balancea.
La fresca de la noche levanta un aroma de sangre,
picantillo como brotes de la hierba reseca
guardados en bolsa de cuero negra,
Enseguida hiede.
Una obscuridad de silencios
y duelos azules nos han caído encima.
Retomo ausente su vuelo,
El pensamiento retoma el sabor de lo que aún no conozco.
El sendero gris del carro de la peste está enfilado de olivos.
Sus raíces pueden tocar ahora los muertos,
escribió el poeta.
La muerte puede tocar los olivos,
las amortajadas estrellas,
la mortandad misma
a través de sus poros polvorientos de muerte.
Estoy tan cansado que me acostaría aquí,
pero no estoy tan cansado
para que mi último resuello de nueva intifada se detenga.
Un cordero lixiviado blanqueó las losas de Arafat y Darwish.
Gaza es la palabra grabada en aguafuerte
que me engancha a la vida
como un narguile de plata soñoliento.
Para ti el cordero de mis palabras
que no quita el pecado de las bombas del mundo.
Gaza, el sueño del rizo de la calavera
a la puerta del losar de los inocentes
donde mis manos han estado rozándote
como un icono derrocado de la paz.
Pienso en los huesos,
ancas despellejadas viviendo entre nosotros mañana
y respiro, Gaza, el suave perfume
de la gloria de tus mártires.
Y transgredo el sueño dulce de les madres de Gaza,
trenzo las cintas de los sueños de las jóvenes de Gaza
y estiro la piel de estos muertos que no tienen nada que ofrecernos,
ni tan siquiera la última liga al grito de la lujuria
de tus cuerpos quemados.
Nunca habrá bastantes candelabros caídos
Para corregir esto.
Perdidos por perdidos, los aullidos se pierden
en los olivos del otro lado del paso,
que retuercen sus ramas avergonzadas
y se desgarran.

Escritor y poeta Pere Bessó (España)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Maestro, hola querido amigo, sabés lo que me pasó con este poema? te sentí más real que nunca, tu palabra concreta, vivida, con una lucidez que me llegó muchísimo. Y no es habitual o al menos me parece, encontrar una poesía tuya de esta extensión. Lindo encontrarte esta nueva Urraka y leerte. Un abrazo

Lily Chavez
desde Argentina

Anónimo dijo...

Me gustó mucho este poema y tengo referencias de su autor que es a la vez traductor en catalán.
Felicitaciones Pere Bessó.


Monica Alberti

Laura Beatriz Chiesa dijo...

Estimado Pere Bessó: un poco la casualidad me llevó a leer este poema. Como siempre dejas en él tus desconciertos, tus visiones del mundo del dolor de una forma clara y precisa. Me agradó encontrarte y leerte una vez más. Quien para vos es LAURATRIZ.