Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional
Edición N° 33


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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lunes, 11 de marzo de 2013

La poesía en La Urraka


Poema sin título

II

En el ferrocarril de la costa tropical siempre es verano
lo esperamos con un calor rabioso de las dos la tarde
Santa Marta dormida y Valledupar en siesta
abandonamos la efímera felicidad de porros y cumbias
en los extramuros los adolescentes se inauguran (zoofilia)
el tren se anuncia bajo un cielo de cables óseos
de goterones de lluvia sobre las motos de la época
y el kiosco solitario que exhibe mandíbulas de tiburón vencido
en marcha, sin movernos escapamos al corazón del paisaje
en la sala, el granero con candado guarda historias inéditas
reposa el labriego al final de su jornada
los árboles desfilan en la quietud de la tarde
nos adormece el monótono treno (taca taca, puf puf)
jadeante penetras mi paisaje alborozado
agitan pañuelos rojos
horadas mis túneles y te derrites en la perenne herida
desciendes embriagado de abismos
otros abordan transidos por ausencias
cumplen su destino como páginas que pasan de un gran libro
y tú limpias la tierra de tristes hojarascas
nos derrochamos en el fuego del verano
nos embriagan los acordes de una cantina lejana
parejas ebrias que se desafían a muerte
El viento suave, la caricia de la madre al despedirse
el resplandor ilumina en la ventana
una silueta que dejamos en la puerta
la cicatriz del sol en el estanque
¡ah! mi ferrocarril rumbo a todos mis puntos cardinales
 transitorios andenes de la vida
empañando de partidas mis espejos
el vagón se llena de peregrinos
y otro ritmo viborea en mi sangre
Un nuevo amor, otra estación
voy cantando tu piel, palpando tu ternura
perimetrando tus concavidades
aprendo a vivir a contrapunto
Se abren las puertas, te detienes, me detengo
las ofertas de jugo de caña, obleas y agua de coco
los rieles de violín interpretan paisajes ignorados
madrugan los animales del establo
las mujeres a sus quehaceres y los hombres al campo...
mi  morral de adioses un olor a tristeza
el ángel sostiene una linterna intermitente
y los hombres que amo se izan como estatuas
en la memoria de mis interludios sobre rieles.

Tomado de Polifonía sobre rieles (2011)


Poeta Consuelo Hernández (Colombia)

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