Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional
Edición N° 33


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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domingo, 8 de julio de 2012

El arte de la palabra en La Urraka


Rapsodia en tu nombre

A Fabián García y los amigos
de la cantina, tía Lesbia.

Aquí, frente al televisor
junto a la  mesa,
a estas horas,
con un cigarrillo por testigo escribo:
afuera el ruido sordo de los autos,
el reproche de  los amantes,
el paso  de alguien  que deambula taciturno,
el viento que arremolinan  las hojarascas,
el ir y el de venir de la brisa, la llovizna,
los perros que ladran a estas oleadas noches.

Adentro  el ligero desliz  de mi mano que escribe,
nadie  escucha,
sigue latente la  pluma
pausada, al ritmo de  tinta.

Sin darme cuenta, gira mi rostro,
me levanto y me dirijo al librero,                              
mientras abro sus páginas al azar,
 encuentro  la más triste carta …
a  más de cuatro reglones, las hendiduras
del alma  empiezan a brotar,
cierro el libro, respiro profundo,
tomo la pluma, inclino el  rostro,
inicio la travesía:
¡Aquí  estoy! con mi pluma gris
y una hoja de papel, escribiendo  tu adiós.
Aquí estoy, aclarando palabras para aquellos
que no encuentran sosiego,
aquellos vencidos, sin esperanza
 que afligidos  abren  la puerta,
los abraza el  silencio.

Pendencia constante vuelve a cobijarlos.
Escribo en tu nombre,
a los amores que gritan su soledad,
aquellos que nunca se encuentran:
Que este verso sirva de consuelo,
a las honduras que germinan golondrinas
que este verso no se consuma en la espera de las  Alondras,
que no muera el último aliento,
que broten raíces
de mi voz dormida, para poder cobijar
a diez mil hombres,
para  sufrirlos en el alba
de  mis manos  el bálsamo que cura las heridas,
porque nunca levantamos la espada,
por el contrario inclinamos el rostro,
porque  mueres  en la  desolación
escribo en tu nombre,
y escapo  por un instante:
por los vencidos que han llorado plenilunios,
por la pérdida de  mil batallas
he esperado innumerables  veranos,
he visto caer el sol de los Caldeos,
ha bebido agua de mis manos Prometeo,
he soportado la daga  de Caín,
he visto el oráculo de las mil  noches sin fin,
pero hoy en esta noche
 en la desventura
escribo este verso.
                                                                   
Tuxtla Gutiérrez,  Barrio de Terán, Invierno de 2009

Escritor y poeta Domingo López Rogelio (México)

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