Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional
Edición N° 33


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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lunes, 14 de febrero de 2011

El ensayo en La Urraka


Dinero y poesía
Escritor y poeta Leo Castillo (Colombia)

¿Qué raro resplandor entraña la poesía que excita la envidia aleve del poder? El hombre con fortuna suele estimar, acaso no sin razón (este es el punto), que nada se halla más allá de su alcance. Conforme a esta presunción edifica en el viento el tinglado de toda suerte de reputaciones a capricho, y el dinero hace de él virtual Proteo en capacidad de revestirse de la gloria mundana que le peta. “Recuerda que todo me está permitido, y contra todos”, advierte Calígula, quien “una vez hizo llamar a palacio a medianoche a tres consulares, que llegaron sobrecogidos de terror. Hízoles colocarse en su teatro, y de pronto se lanzó al escenario con gran estrépito, al ruido de flautas y de sandalias sonoras, con el manto flotante y la túnica de los actores; en seguida ejecutó una danza acompañada de canto y desapareció.” Cuenta Suetonio que “quiso destruir los poemas de Homero, y preguntaba: ‘¿por qué no habría de poder hacer yo lo que hizo Platón, que lo desterró de la República que organizó?’ Poco faltó para que hiciese desaparecer de todas las bibliotecas las obras y retratos de Virgilio y Tito Livio, diciendo: ‘que el uno carecía de ingenio y de saber, y el otro era historiador locuaz e inexacto.’” También que “el autor de una poesía fue quemado por orden suya en el anfiteatro por un verso equívoco.” Cuanto a Séneca (a quien Nerón obligaría a darse muerte) despreciaba Calígula la elegancia y adornos de estilo, tachando sus obras de “tiradas teatrales” y como “arena sin cimientos.” Suetonio declara que entre las frecuentes e injuriosas proclamas de Julio Vindex, propretor de la Galia contra Nerón, “lo que más le ofendió (…) era que le tratasen de mal cantor” y salía preguntando a todos si conocían un artista más grande que él. Poco antes de suicidarse, se le oía exclamar: “¡Qué artista va a perecer conmigo!” Leer más

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