Bienvenidos: Revista La Urraka Internacional
Edición N° 33


Portada:
Mujeres trabajando
Autor: Yemba Bissyende
Técnica: Batik
Medidas: 40 cm x 1m 30 cm

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lunes, 5 de marzo de 2012


Poetas de Los 50, ¿prisioneros de duros espejismos? 

Por: VICTOR LOPEZ RACHE*

      La poesía carece de época y edad, lugar y género… ¿cómo opinar sobre la generación de la porción de tiempo en que uno ha nacido? Sin embargo, nos hermanan circunstancias externas a la poesía. Violencias simultáneas, travesías por los altibajos de una realidad alterada; en fin, debemos crear en una época de veloz transición tecnológica, cultural y visual que, día a día, genera cambios en la forma de abordar lo inaprensible de nosotros mismos.
      ¿Hubo la reacción que toda generación debe tener con sus predecesores? Fue tímida en la concepción del mundo y notoria en la construcción de la frase, el tono y el manejo de la palabra. A movimientos anteriores el despliegue de sus hazañas humorísticas les permitió el triunfo gracias a la seductora espontaneidad que, irremediablemente, con el paso de los eventos se hunde en la nada. Esta experiencia aconsejaba aproximarnos a la poesía de manera individual y discreta. La gama de lecturas a nuestro alcance nos salvó de ser imitadores fanáticos de figuras internacionales de culto. En la juventud ya habíamos comprendido que es mejor ser un poeta –sencillamente poeta– con una voz propia que un famoso con visiones y sonoridades prestadas. Siendo sinceros, no alcanzamos el ostentoso título de relevo generacional.
      Leímos, no para ver nuestros poemas como los únicos, sino para entender que antes de nosotros en Colombia existía la poesía, algo grave de aceptar en un poeta joven. Nos habían precedido Roca, José Manuel Arango, Quessep, Obregón, Cote Lamus, Mutis, Aurelio Arturo, autores fundamentales y, si la poesía se pudiera medir en años, bastante cerca a nosotros. Tan cerca que en pocas décadas se sabrá quienes, del siglo XX, fuimos poetas y quienes fuimos tenidos en cuenta porque teníamos acceso a editoriales, universidades, amigos, influencias. ¿Será que no se salva ningún poeta de los nacidos en el lapso propuesto por Luna Nueva?
      La incursión de la poesía escrita por mujeres logró consolidarse gracias a su visión del mundo, a su autenticidad, a su preparación intelectual. Se expresan con libertad y no acuden a sensibilidades adquiridas en la subasta de las glorias de la poesía; lo confirma la obra de Piedad Bonnett, Amparo Inés Osorio, Orieta Lozano, Mery Yolanda Sánchez. Claro, en antologías y selecciones, a cambio de ciertas famas, uno quisiera ver más, por ejemplo, a Clemencia Tariffa, Nana Rodríguez.


* Escritor y poeta (Colombia)

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